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Una madre sacó a sus hijos del colegio tras el primer día para un viaje familiar

La familia reside en Phoenix y los tres hijos cursan preescolar, tercer grado y octavo grado. La madre afirmó que la experiencia fuera del aula también constituye una forma de educación.

Una madre de Phoenix, Arizona, retiró a sus tres hijos del colegio después del primer día de clases para realizar un viaje familiar a California. Los niños, que cursan preescolar, tercer grado y octavo grado, asistieron a clases el martes y el miércoles por la mañana partieron hacia Corona, California, donde el hermano de la madre celebraba un baby shower.

La escuela de los niños opera con un sistema híbrido, por lo que los viernes y lunes realizan actividades desde casa. En términos prácticos, los niños perdieron dos jornadas presenciales.

La madre declaró que los primeros días de clase son importantes para conocer maestros, compañeros y rutinas, pero sostuvo que la experiencia del viaje compensaba las ausencias.

El recorrido incluyó una visita al Parque Nacional de las Islas del Canal, frente a la costa de California. Antes del viaje, una de las hijas había leído Island of the Blue Dolphins, de Scott O’Dell, y la visita permitió relacionar la lectura con el paisaje y la historia que inspiraron la novela. Durante el trayecto en barco, la familia observó grupos de delfines nadando cerca de la embarcación, aunque no avistaron ballenas ni tiburones. Luego recorrieron Santa Cruz Island, donde uno de los hijos se interesó por el island scrub-jay, un ave azul que solo habita esa isla.

Posteriormente, cuando el padre se reunió con ellos, continuaron hacia Santa Barbara. La arquitectura de origen español sirvió para conversar con los niños sobre las misiones, la colonización y las comunidades indígenas de California. En Montecito visitaron una librería y conocieron la historia de una mujer local que dedicó tiempo a limpiar una playa.

El motivo principal del viaje fue el baby shower. Los niños participaron de la celebración familiar y luego se quedaron para ayudar a limpiar y ordenar. La última parada fue Huntington Beach, donde uno de los hijos tomó una clase de surf y logró ponerse de pie sobre la tabla.

Al finalizar el viaje, los niños habían perdido dos días presenciales de escuela, pero también habían recorrido un parque nacional, conectado un libro con un territorio real, observado fauna, aprendido historia, practicado actividad física y pasado tiempo con familiares. La madre afirmó que no considera que faltar a clases sea irrelevante ni pretende sustituir la escuela con viajes, pero cree que algunas experiencias merecen una excepción. Por eso, declaró no arrepentirse y sostuvo que esos días fuera del aula también fueron días de aprendizaje.

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