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Marcos Juárez: el análisis del triunfo de Germán Font y el fin de un ciclo de 50 años de gobiernos no peronistas

El candidato peronista Germán Font ganó la intendencia de Marcos Juárez con una diferencia de 25 puntos. El politólogo Patricio Talavera explicó las causas del resultado, entre ellas la alta indecisión inicial, la campaña de su rival y el desgaste de la gestión saliente.

Marcos Juárez volvió a ocupar el centro de la escena política tras el triunfo de Germán Font, el candidato que puso fin a un largo ciclo de gobiernos no peronistas en la ciudad. El politólogo y encuestador Patricio Talavera analizó los factores que explican un resultado que, según sus propias mediciones, se venía gestando desde varias semanas antes del comicio.

«El primer dato importante que uno tenía que tener en cuenta es que los 30, 45 días antes de la elección había una enorme cantidad de votantes indecisos», señaló. Un dato llamativo, aclaró, tratándose de un electorado «conocido por su estabilidad en la orientación ideológica del votante», de perfil centro-derecha.

Un electorado indeciso, primera señal de alerta

Talavera explicó que esa ausencia de alternancia se prolongaba desde hacía cerca de 50 años, un dato que consideró «bastante tiempo» para cualquier municipio del país. A eso sumó otro elemento: la localidad forma parte de los sectores beneficiados por la coyuntura económica actual, lo que hacía más llamativa la cantidad de votantes en disponibilidad.

El ingreso tardío de Font a la competencia, dijo, se dio «en un escenario de una fuerte indecisión del votante», y ese comportamiento diferenciado respecto de elecciones anteriores se mantuvo durante toda la campaña.

Una campaña prolija contra una improvisada

Para Talavera, no hubo un único factor determinante. Sobre la campaña de su rival, fue directo: Dellarossa «hizo una campaña muy mala, muy improvisada y muy confiada en su propio apellido y en sus propios antecedentes. Muy poco profesional», describió en Posta (lunes 21 horas en Canal C).

En cambio, remarcó que Font «cumplió todo el checklist de una campaña prolija». Según su lectura, el candidato peronista no amplió el techo histórico del espacio: «no es que sacó más votantes que otras opciones peronistas, sacó casi lo mismo -estamos hablando del entorno de, si la memoria no le falla, 6.000 votos aproximadamente-«.

Lo que sí cambió, explicó, fue el campo no peronista: un «profundo nivel de desafección» derivó en una oferta fragmentada entre varios candidatos, sin que ninguno lograra capitalizar el descontento con la gestión saliente.

La evolución en las encuestas fue determinante para la sorpresa. Font «estaba un mes antes 10 puntos abajo»; veinte días antes de la elección ya se ubicaba «en 3 puntos arriba», y una semana antes del comicio llegó a estar «entre 8 y 10 puntos arriba».

El desgaste de la gestión saliente

Sobre el rol de la intendenta Sara Majorel, Talavera fue tajante: «Los que somos de pueblos chicos sabemos perfectamente que las marcas nacionales a la hora de elegir en elecciones municipales tiene un impacto limitado. Elegimos personas, no tanto marcas». Al momento de la precampaña, agregó, la gestión de Majorel «estaba pésimamente evaluada», lo que llevó a Dellarossa a intentar despegarse de esa marca.

Para el analista, la responsabilidad de un intendente es «gestionar, influir, levantar teléfonos» y priorizar al vecino. «Escudarse en el contexto nacional implica que vos estás incumpliendo tu contrato electoral que es defender al vecino, fundamentalmente», planteó.

Respecto del vínculo entre Font y el gobernador Martín Llaryora, Talavera sostuvo que la distancia inicial del mandatario «fue accidentalmente inteligente», más producto del azar que de un cálculo. Según su lectura, Font «es un producto más de Manuel Calvo que de Martín Llaryora», y ni el propio espacio provincial esperaba una victoria de ese tamaño: «no esperaban ganar y menos ganar por 25 puntos como ganaron».

Qué no hay que leer en clave provincial

Consultado sobre si el resultado es extrapolable a otros distritos, Talavera fue cauto: «La agenda municipal no es la agenda provincial, no es la agenda nacional». Remarcó que se trató de una elección con alta participación relativa —»estamos hablando de una participación de 60 puntos»— pero con una abstención significativa en un electorado que históricamente solía votar.

Ese fenómeno, dijo, responde a un actor nuevo: la decepción traducida en abstención, de votantes que sostienen «yo prefiero quedarme en mi casa» pese a tener identidad política definida.

De cara a 2027, Talavera advirtió que la conformación de la oferta no peronista —en particular las negociaciones entre Gabriel Bornoroni y Rodrigo de Loredo— será determinante. «No es inocuo presentar dos listas que reflejen el mismo campo ideológico que presentar cinco», concluyó, subrayando que la unidad del espacio requerirá «negociación, capacidad de transigencia y un mensaje unificado».

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