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Martín Balza publicó un análisis sobre la Cuestión Malvinas y las declaraciones recientes

El exjefe del Ejército Argentino y veterano de la Guerra de Malvinas, Martín Balza, firmó un artículo de opinión en el que repasó declaraciones oficiales, antecedentes diplomáticos y recursos económicos en torno a la soberanía de las islas.

El jueves 3 de septiembre pasado el Presidente y comandante en jefe de las Fuerzas Armadas (FFAA), Javier Milei, pronunció un mensaje público que algunos analistas políticos calificaron como un importante giro respecto de la Cuestión Malvinas y la Defensa Nacional, mientras que otros lo interpretaron como un audaz acto electoral. Ello originó, en distintos sectores, una repentina vocación malvinera por nuestro Atlántico Sur.

Una de las mayores desventajas en la Cuestión Malvinas ha sido la falta de coherencia en nuestra política exterior, evidenciada en aspectos como la designación de embajadores en el Reino Unido. También hemos carecido de líderes, salvo alguna excepción. Oswald Spengler decía que “un líder nato valora a los hombres, situaciones y casos con la capacidad de hacer lo correcto, sin saberlo”. Los líderes deben ser didácticos, comunicar sus objetivos, mitigar dudas y movilizar apoyos.

No existe una sociedad libre de conflictos. El conflicto es ubicuo y no debe confundirse con la violencia, entendida como el daño intencional que se infringe a otros para alcanzar fines propios. En la vida cotidiana, los países enfrentan situaciones en las que deben optar por la cultura de la paz o por la de la violencia. La última dictadura cívico-militar optó por la violencia con el objetivo de prolongar su permanencia en el poder. Curiosamente, la primera ministra Margaret Thatcher perseguía un objetivo similar debido a su alicaído prestigio.

En Malvinas carecimos de un respaldo internacional real para nuestro legítimo reclamo de soberanía, incuestionable desde los puntos de vista histórico, geográfico y jurídico. Recuerdo haber leído en un diario londinense, mientras era prisionero de guerra: “El apoyo latinoamericano a la Argentina fue tan ancho como el Río de la Plata, pero de solo medio metro de profundidad”. Coincido con lo expresado por la periodista Alejandra Conti: “Los vecinos y aliados regionales de Argentina fueron aumentando en los últimos años las relaciones con las islas Malvinas, al margen de las declaraciones de apoyo al país en los foros internacionales” (La Nación, 4 de septiembre de 2026). Entre esos vecinos resulta insoslayable mencionar a Chile, Brasil y Uruguay.

Respecto de los recursos económicos en Malvinas, el exembajador en los Estados Unidos, Jorge Argüello, lo sintetizó con claridad: “No estamos ante una explotación marginal, sino ante una actividad petrolera de gran escala y largo plazo en el Atlántico Sur” (La Nación, 18 de septiembre de 2026). Uno de esos proyectos, Sea Lion, es operado por la empresa israelí Navitas Petroleum y la británica Rockhopper Exploration.

Resultan sugestivas las recientes declaraciones de Donald Trump: “Las Malvinas son muy interesantes (…). Estoy seguro de que si me llamaran para intervenir en ese desastre potencial, probablemente podría solucionarlo (…). Podría revisar la histórica neutralidad de Estados Unidos. Siempre reviso mis posiciones, esa es apenas una entre muchas”. El diario The Telegraph tituló al respecto: “Trump insinuó que no apoyaría a Gran Bretaña a combatir una invasión de las Malvinas”. Nuestro país posee una vocación de paz que Trump desconoce. Desde hace más de un siglo, EE. UU. ha respaldado al Reino Unido en todos sus conflictos. Malvinas lo demostró y no hay indicios de que eso cambie. Cualquier negociación sobre la Cuestión Malvinas puede prescindir de Trump, pero no de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

Sorprenden las declaraciones del diputado nacional y exministro de Defensa, Luis Petri, y de la senadora Patricia Bullrich. El diputado aseguró: “Hoy estamos más cerca de recuperar las Malvinas”. ¿Más cerca? La senadora expresó: “Este es el paso más importante de nuestra historia sobre la soberanía en las Islas Malvinas” (Clarín, 4 de septiembre de 2026). Si bien el mensaje presidencial fue significativo, el mayor éxito diplomático argentino se obtuvo en 1965 con la Resolución 2065 (XX) de la ONU, basada en el Alegato del embajador José María Ruda de 1964: 87 votos a favor, 13 abstenciones y ninguno en contra (Reino Unido y EE. UU. se abstuvieron). La miopía política, diplomática y militar de la época no dudó en derrocar en 1966 al presidente Arturo U. Illia.

En estos días, fuentes militares aseguraron que existió un detrimento en el equipamiento y la capacitación militar durante las últimas décadas, y que es la primera vez en cuarenta años que se aprecia una inversión importante en Defensa. Si bien es una decisión esperada y necesaria, cabe recordar que un reequipamiento significativo se realizó en la década de 1990. En síntesis, la Fuerza Aérea incorporó 36 aviones Skyhawk y 9 Hércules C-130. El Ejército sumó 136 tanques (TAM) y 18 cañones de artillería blindada (155 mm y 30 km de alcance) fabricados en el país, totalizando 424 vehículos blindados, 900 de rueda, 200 cañones antiaéreos de 20 mm y 26 helicópteros (Memoria Un Ejército hacia el Siglo XXI, págs. 145-149).

Desde hace décadas atravesamos una crisis no superada que incide seriamente en la Cuestión Malvinas. En 2001, el Episcopado Argentino señalaba en el documento Hoy la Patria requiere algo inédito: “Un llamado a la grandeza para salir de esta crisis tan profunda que trasciende lo económico y envuelve el orden político y hasta el mismo estilo de vida de la Nación (…). La crisis de la escala de valores que padece la dirigencia y sus resonancias en las instituciones hacen peligrar la identidad e integridad de la Nación”. Conceptos que mantienen plena vigencia.

Es notoria la ausencia de diálogo entre nosotros, consecuencia de prejuicios, difamaciones, odios, rencores, insultos, vanidad y soberbia. El diálogo exige veracidad y coherencia; de lo contrario, se transforma en profanación. Es también el eje imprescindible para alcanzar una ansiada reconciliación. Solo entonces avanzaremos y estaremos verdaderamente más cerca de recuperar las Malvinas.

*Exjefe del Ejército Argentino, veterano de la Guerra de Malvinas y exembajador en Colombia y Costa Rica.

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