El 64% de los productores agropecuarios considera que es un buen momento para realizar inversiones importantes, según el Ag Barometer Austral de la Universidad Austral. La tierra es la opción principal para el 35% de los que planean invertir, seguida por tractores, hacienda y sembradoras.
La tierra vuelve a ocupar un lugar central entre las alternativas de inversión que evalúan los productores agropecuarios. Según la última medición del Ag Barometer Austral, elaborado por el Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral, el 35% de los productores que analiza realizar inversiones la señala como su principal opción.
Detrás aparecen los tractores, con el 23% de las preferencias, la hacienda de cría, con el 19%, y las sembradoras, con el 16%.
El dato se conoce en un contexto en el que el 64% de los productores considera que es un buen momento para realizar inversiones importantes, aunque la decisión de avanzar sigue siendo selectiva. Solo el 61% de ese grupo prevé concretarlas rápidamente, lo que equivale a aproximadamente el 39% del total de los productores relevados.
«La oportunidad de inversión está claramente presente, pero la concreción sigue siendo selectiva. Hay una diferencia entre reconocer que es un buen momento para invertir y disponer de los recursos, el financiamiento y el horizonte necesarios para hacerlo», explicó Carlos Steiger, director del Ag Barometer Austral e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral.
Por qué la tierra vuelve a ser la principal apuesta
La preferencia por la tierra responde, según el informe, a su condición de activo patrimonial y reserva de valor. Para muchos productores, se trata de una inversión que combina una lógica productiva con una estrategia de preservación de capital en el largo plazo.
A diferencia de otras alternativas, la compra de campos requiere generalmente capital propio o instrumentos financieros de muy largo plazo, debido al período necesario para recuperar la inversión.
En el caso de la maquinaria, en cambio, los productores necesitan financiamiento de alrededor de cinco a seis años, mientras que la hacienda de cría exige contemplar el tiempo que requiere el activo biológico para comenzar a generar ingresos.
El informe remarca que no alcanza con que una inversión sea rentable, sino que las condiciones de financiamiento deben ser compatibles con el tiempo que necesita cada activo para generar los recursos necesarios para repagarla.
Tractores, hacienda y sembradoras completan el ranking
Los tractores, con el 23% de las respuestas, aparecen asociados principalmente a decisiones de reposición y modernización del parque de maquinaria.
La hacienda de cría, elegida por el 19% de los productores, está vinculada a las perspectivas favorables que mantiene la ganadería y a la posibilidad de ampliar la capacidad productiva.
Las sembradoras, con el 16%, completan el grupo de activos con mayor interés entre quienes evalúan nuevas inversiones.
La composición del ranking muestra que los productores distribuyen sus decisiones entre activos patrimoniales y bienes directamente vinculados con la producción.
Las expectativas de inversión alcanzaron un récord
Aunque la confianza general de los productores mostró una leve baja en la medición julio-agosto, las expectativas específicas de inversión alcanzaron su nivel más alto desde que se realiza el relevamiento.
El Índice de Expectativas de Inversión en Activos Fijos aumentó 1,5%, desde 126 hasta 128 puntos, y marcó un máximo histórico.
Al mismo tiempo, el Ag Barometer general se ubicó en 147 puntos, un 2,7% por debajo de los 151 puntos registrados en mayo-junio. De todos modos, permanece cerca del máximo de 158 puntos alcanzado en noviembre de 2025 y muestra una mejora interanual del 15,7%.
«La moderada caída del índice refleja una mayor cautela sobre la situación presente, pero no implica un cambio en las expectativas de fondo. El productor mantiene confianza en el futuro y, al mismo tiempo, administra con mucho cuidado sus recursos y selecciona dónde y cuándo invertir», señaló Steiger.
Más cautela financiera para la campaña 2026/27
La predisposición a invertir convive con una percepción más prudente sobre la situación financiera.
El Índice de Condiciones Presentes cayó 4%, mientras que la evaluación de la situación financiera actual retrocedió 10%. También se deterioraron las expectativas sobre la situación financiera futura, con una baja del 9,4%.
Según el informe, parte de esa cautela se explica por los márgenes más ajustados que se proyectan para la campaña 2026/27, especialmente cuando las estimaciones se realizan sobre rendimientos promedio y no sobre los resultados excepcionales de la campaña anterior.
«La confianza hacia adelante sigue siendo alta, pero el productor está mirando la próxima campaña con mayor prudencia. Los márgenes esperados son más ajustados y eso obliga a tomar decisiones con una mirada muy selectiva sobre el uso del capital», explicó Steiger.
La mayoría no cambiará sus planes de siembra
Más allá de las decisiones de inversión, los productores muestran estabilidad en sus planes productivos.
El 68% aseguró que no modificará su esquema de siembra respecto de la campaña anterior. Entre quienes sí prevén cambios, un 13,3% planea sembrar más maíz, un 9% más soja y un 3,6% más girasol, mientras que un 9% proyecta reducir la superficie destinada al trigo.
De acuerdo con las respuestas del relevamiento, la soja concentraría alrededor del 40% del área sembrada, seguida por el maíz con 28%, el trigo con 16% y el girasol con 5%.
La soja, una reserva para financiar la próxima campaña
El relevamiento también muestra que la soja sin vender cumple una función financiera relevante.
El 68% de los productores que conserva soja lo hace para pagar alquileres y otros gastos de campaña, mientras que el 27% espera una mejora de los precios internacionales.
Un 13% señala que no encuentra alternativas de inversión atractivas, un 12% espera una baja de retenciones y un 11% apuesta a una mejora del tipo de cambio.
«La retención de soja parece responder predominantemente a una estrategia de administración de liquidez y preservación del capital de trabajo», sostuvo Steiger.
El último Ag Barometer Austral deja así una señal clara: el campo mantiene predisposición a invertir, pero selecciona cuidadosamente dónde colocar el capital. Y, entre las distintas alternativas, la tierra vuelve a ocupar el primer lugar.
«La confianza está, pero la inversión se decide con selectividad», concluyó Steiger.
