Adolfo Cassaro, creador de la chopera familiar y referente de la industria cervecera artesanal en Córdoba, falleció este jueves a los 90 años.
Adolfo Cassaro, uno de los empresarios más emblemáticos de la industria del chopp artesanal en Córdoba, falleció este jueves a los 90 años. Inventor, emprendedor y creador de la reconocida chopera familiar, dejó un legado que trascendió generaciones y transformó el mercado cervecero provincial.
Su nombre quedó asociado para siempre al desarrollo del chopp artesanal en Córdoba. La innovación que lanzó en 1984 no solo permitió acercar el consumo de cerveza tirada a los hogares, sino que también dio origen a una empresa familiar que continúa creciendo bajo la conducción de sus hijos y nietos.
Rosarino de nacimiento, Cassaro llegó a Córdoba cuando tenía 50 años. Sin embargo, fue en la provincia donde desarrolló los proyectos más importantes de su carrera empresarial y donde construyó una marca que terminó convirtiéndose en sinónimo de chopp.
Un inventor con espíritu emprendedor
Mucho antes de ingresar al negocio cervecero, Cassaro ya había demostrado una marcada vocación por la innovación. Entre sus primeros desarrollos se destacó la fabricación de una fumigadora manual y el intento de producir una motocicleta de 175 centímetros cúbicos, un proyecto que finalmente no prosperó comercialmente, pero que reflejó su permanente búsqueda por crear nuevos productos.
Su espíritu emprendedor lo llevó luego a fundar Córdoba Desinfecciones, empresa que durante décadas se consolidó como una de las pioneras del sector en la provincia. Con el tiempo amplió sus actividades hacia los sistemas de prevención de incendios, la producción de hielo seco y el desarrollo de equipamiento para el sector agropecuario, diversificando su perfil empresarial y consolidándose como un referente industrial.
La creación que cambió el mercado
El punto de inflexión llegó el 5 de noviembre de 1984. Junto a sus hijos Víctor, Adolfo y Gustavo, lanzó la chopera familiar, una innovación que marcaría un antes y un después para la industria cervecera cordobesa. El producto tuvo una rápida aceptación entre los consumidores y permitió desarrollar un modelo de negocio basado en el fraccionamiento y comercialización de chopp con marca propia, en un mercado donde predominaban las grandes cerveceras industriales.
A partir de ese lanzamiento, la empresa comercializó miles de choperas en todo el país y consolidó una fábrica dedicada a la elaboración de chopp artesanal, considerada una de las primeras de su tipo en Córdoba.
Con el paso de los años, la compañía logró posicionarse como la única cervecería de Córdoba dentro del grupo de cervecerías industriales del país y se convirtió en una de las principales referentes en la venta de chopp de calidad artesanal. La frase «decir Chopp es decir Cassaro y decir Cassaro es decir Chopp» sintetizó durante décadas el vínculo entre la familia y una marca que se convirtió en un ícono para los consumidores cordobeses.
Un legado que continúa
La empresa fundada por Cassaro evolucionó hasta convertirse en una Pyme familiar que mantiene su esencia. La conducción pasó primero a manos de sus hijos y posteriormente de sus nietos, quienes continuaron desarrollando tanto el negocio cervecero como las otras unidades vinculadas a la desinfección, la prevención de incendios y distintos desarrollos industriales.
El fallecimiento de Adolfo Cassaro marca el cierre de la trayectoria de un empresario que hizo de la innovación una constante y que logró transformar una idea en un negocio que dejó una huella en la industria cordobesa.
La despedida se realizará este viernes desde las 9 en la empresa Juan Caruso, ubicada sobre avenida Juan B. Justo, mientras que sus restos serán trasladados el sábado al cementerio San Jerónimo.
