En la provincia de Guizhou, China abrió una montaña al medio mediante explosiones controladas para trazar una autopista de cuatro carriles, como parte del proyecto Liuzhi-Anlong de 152 kilómetros.
China avanza en la construcción de la autopista Liuzhi-Anlong, un corredor de 152 kilómetros que conecta zonas remotas con la red nacional de trenes de alta velocidad. En la provincia de Guizhou, al suroeste del país, los ingenieros optaron por partir una montaña al medio en lugar de perforar un túnel, utilizando explosiones controladas durante varios meses.
El resultado será una ruta de cuatro carriles encajada entre dos paredones verticales de hasta 200 metros de altura. La decisión se basó en estudios geológicos que determinaron la solidez del macizo, permitiendo ahorrar tiempo de construcción y facilitar el mantenimiento a largo plazo. El punto más impactante del proyecto es el Puente del Gran Cañón de Huajiang, aún en construcción, que será el más alto del mundo con más de 600 metros desde la calzada hasta el fondo del valle.
Las detonaciones fueron planificadas quirúrgicamente, con perforaciones, demoliciones diarias y posterior estabilización de los muros con mallas metálicas. Las imágenes de la obra, tomadas con drones, fueron difundidas por medios oficiales como el Diario del Pueblo y Xinhua. La autopista reducirá el tiempo de viaje en la región de tres horas a 90 minutos y se espera que esté terminada antes de fin de año.
Si bien abrir montañas no es una práctica nueva —se ha usado en Noruega y Estados Unidos—, el proyecto chino destaca por su escala y planificación. Sin embargo, grupos ambientalistas advirtieron sobre el impacto ecológico en zonas kársticas de gran biodiversidad, señalando riesgos de fragmentación de hábitats y erosión. Hasta el momento, no se informaron medidas de mitigación concretas, aunque las autoridades indicaron que se realizaron los estudios correspondientes.
