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Brasil elige presidente entre Lula da Silva y Flávio Bolsonaro en balotaje ajustado

Los brasileños votan este domingo en una segunda vuelta electoral entre el expresidente Lula da Silva y el senador conservador Flávio Bolsonaro, tras una campaña marcada por la incertidumbre y una diferencia mínima en las encuestas.

Los brasileños concurren este domingo a las urnas para definir al próximo presidente en una segunda vuelta electoral que enfrenta al expresidente Lula da Silva, del Partido de los Trabajadores (PT), y al senador conservador Flávio Bolsonaro. La campaña, que se extendió durante varias semanas, concluyó con una diferencia mínima entre ambos candidatos, según los principales sondeos de opinión.

Lula da Silva, quien ya gobernó Brasil en tres mandatos, busca un nuevo período. Su campaña se centró en los logros macroeconómicos de gestiones anteriores, aunque enfrenta el desafío de reducir una deuda pública que ronda el 90% del PBI y un déficit fiscal cercano al 7% del producto, factores que inciden en las elevadas tasas de interés, que se ubican en casi 14%, diez puntos por encima de la inflación anual.

Flávio Bolsonaro, hijo del ex presidente Jair Bolsonaro —quien se encuentra detenido por su intento de golpe en enero de 2023—, llega a esta instancia después de haber ganado la primera vuelta por una diferencia de más de dos millones de votos sobre un electorado de casi 160 millones de personas. Su campaña se enfocó en cuestiones sociales, afirmando que los salarios no cubren las necesidades básicas, aunque no precisó cómo resolvería esa situación. Sostuvo que una reducción del déficit permitiría bajar la tasa de interés y la inflación, lo que implicaría un ajuste fiscal.

En los dos debates realizados durante la campaña, ambos candidatos expusieron sus propuestas. Analistas y medios locales señalaron que Flávio Bolsonaro cometió errores, como burlarse de la incapacidad física del presidente al llamarlo «nueve dedos» por la falta de un meñique que perdió en su época de obrero metalúrgico, y usar datos falsos durante el debate. El episodio más comentado fue cuando el senador, al referirse a una niña de 5 años asesinada en Niterói en 2021, llamó a la madre con el nombre de la fallecida, lo que generó una reacción de angustia en la mujer presente en el set.

Lula da Silva, por su parte, revirtió la desventaja inicial según las encuestas mediante una ofensiva que incluyó el pago de un subsidio para los hogares precarizados del plan Bolsa Familia, la promulgación de una ley que garantiza dos feriados pagos por semana con jornada máxima de ocho horas, y una intensa actividad en redes sociales, especialmente un canal de WhatsApp que pasó de 60 mil a cerca de once millones de seguidores en pocos días.

La incertidumbre persiste sobre el resultado. Las principales encuestadoras, como Datafolha, registran una igualdad técnica con un punto de ventaja para Bolsonaro o un empate con 50% de los votos válidos para cada candidato. Un ministro del gabinete de Lula declaró a este cronista que el crecimiento en los sondeos se debe a que parte de los abstencionistas —cerca de 34 millones de brasileños— están decidiendo votar, en parte por recordar el gobierno de Jair Bolsonaro.

El debate organizado por Rede Globo el viernes por la noche, que muchos consideraban una oportunidad para definir el empate, no arrojó un favorito claro. Según el analista Igor Gielow, de Folha de Sao Paulo, «sin los gritos ni la falta de respuesta del enfrentamiento anterior, Lula logró imponerse al senador de Río de Janeiro. Sin embargo, no salió ileso». Por su parte, el diario Estadao realizó una investigación cualitativa con un grupo de electores indecisos, coordinada por el cientista Renato Dorgan, que concluyó que Flávio Bolsonaro acumuló más errores que Lula entre quienes aún no habían decidido su voto, inclinándose algunos por Lula «pero no por méritos del presidente, sino por los errores de Flávio, sobre todo en el episodio de la niña».

Fuentes diplomáticas en Brasilia señalaron que la igualdad en las encuestas es «una novedad grave, especialmente para el campamento bolsonarista que logró triunfar claramente en la primera vuelta». Agregaron que «se apuraron, comenzaron a señalar nombres para su futuro gabinete y el otro lado mejoró su campaña, salió del letargo y ahora hasta milagrosamente podría ganar».

El analista Carlos Andreazza sostuvo que el debate no fue favorable para ninguno de los dos candidatos y definió la contienda como «una partida en curso y abierta, pero con escaso margen para cambios capaces de transformar un escenario que parece inamovible». Para Lula, explicó, sería necesario reducir la abstención a niveles sin precedentes y reconquistar a electores que lo apoyaron en 2022 y que se desplazaron hacia Bolsonaro u otros candidatos de derecha, además de arrebatar votos a su adversario. «No es imposible», concluyó.

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