El Indec informó que la actividad económica acumula un crecimiento de 1,2% anual, inferior al 5,3% registrado en el mismo período del año anterior. La economía se encuentra en recesión técnica, a la espera del dato oficial de septiembre.
El Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) informó que la actividad económica crece a una velocidad de 1,2% anual en lo que va del año. Esta cifra representa un cuarto del ritmo registrado en el mismo período de 2024, cuando el crecimiento era de 5,3%.
La economía se encuentra en una recesión técnica, definida como dos trimestres consecutivos de caída de la actividad económica. Si bien falta el dato oficial de septiembre para su confirmación, los indicadores disponibles sugieren que ese estadio se alcanzaría, aunque se trataría de un episodio transitorio hasta octubre. Ningún economista consultado prevé que la economía termine el año en recesión.
Se espera un repunte de la actividad para fin de año, aunque el mismo resultaría insuficiente para recuperar los niveles previos. Si la economía en septiembre registrara el mismo desempeño que en agosto, aún así retrocedería varios casilleros, llegando a los niveles del tercer trimestre de 2024.
A continuación, cinco factores que explican la desaceleración:
Atraso del dólar
La ganancia de competitividad de la economía por la desregulación, la apertura y la baja de impuestos no logra compensar la pérdida por la erosión de la competitividad cambiaria. Esto se debe a dos motivos. Primero, las reformas llevan tiempo: esta semana se conoció que el esquema de fondos para despidos dispuesto por la reforma laboral comenzará en diciembre y el dinero no se podrá usar hasta 2028. Segundo, la pérdida de competitividad cambiaria impacta a pymes y empresas grandes. En lo que va del año, el dólar sube 4,7% y la inflación roza casi el 25% para los primeros diez meses.
El atraso del dólar no gatilló una crisis de balanza de pagos como muchos economistas preveían, pero sí quitó dinamismo. Economistas como Lucas Llach están a favor de un dólar más alto no porque haga falta darle oxígeno al sector externo sino al interno, movilizando industrias como la de la construcción, que en agosto permaneció estancada.
El Gobierno seguirá sujetando la correa corta del dólar, su herramienta principal para bajar la inflación. Según un relevamiento de la Fundación Eco-sur, a los 33 meses de iniciado el proceso de desinflación, la Argentina atrasó más el tipo de cambio que Chile, Brasil y Perú.
Alta tasa de interés
Según el director del Cippec y economista Luciano Laspina, la diferencia entre la tasa de interés que los bancos cobran por prestar el dinero y pagan por pedirlo (spread) es la más alta en 30 años. En las entidades explican que esto sucede por varios motivos, casi todos por precaución: el temor de los bancos a que la tasa de interés vuelva a aumentar antes de las elecciones como sucedió en 2025, o que las personas se abalancen sobre los depósitos.
El Gobierno adoptó una medida ultra-defensiva: hoy la proporción de los encajes sobre la base monetaria es del 40%, versus 21% de promedio en 2023 y 34% en 2024.
Falta de confianza
Existe un debate técnico entre economistas sobre la política monetaria. Ricardo Arriazu está a favor de que se bajen los encajes y ha sido crítico del manejo cambiario y de la compra de dólares. Domingo Cavallo sostiene que hay que fijar una regla cambiaria clara de una vez y para siempre, incluyendo la remoción de todos los controles y hasta la unificación del tipo de cambio.
Por otro lado, los inversores tienen dudas sobre cómo el Gobierno reunirá los dólares para afrontar los vencimientos en 2027 (US$ 25.400 millones). Según cálculos de la Fundación Capital, a Luis Caputo le faltan US$ 14.000 millones para cerrar el financiamiento del año que viene. La entidad estima que los argentinos demandarían US$ 33.750 millones de divisas en 2027.
El bolsillo de la gente
El consumo explica algo más del 70% del PBI. El ingreso de las personas en agosto, luego de restarle los gastos fijos (básicamente servicios y tarifas para el hogar), está 16,5% abajo del promedio de enero-septiembre, según un cálculo de la consultora Equilibra. Ayer se conoció que los salarios en agosto le ganaron a la inflación, pero en lo que va del año los salarios de los trabajadores privados formales están por debajo de la variación del IPC.
Contexto internacional más volátil
El mundo redujo las posibilidades de que la Argentina reúna financiamiento en los mercados de capitales. De salir en este momento a colocar deuda, Luis Caputo pagaría cerca de 11% anual, según la consultora GMA. Esto agregaría mayor presión sobre las reservas o el dólar para afrontar los vencimientos del año próximo.
«La Argentina ya ha agotado la plata que le puede pedir al FMI, al Banco Mundial y la oportunidad de pedir en los mercados no la aprovechamos», dijo en la semana el ex secretario de Finanzas Miguel Kiguel.
Las mayores tasas a nivel mundial aumentaron por la suba del petróleo debido al conflicto de Medio Oriente y las perspectivas que enfrentan los países desarrollados sobre la dinámica de sus deudas públicas: en Francia y Estados Unidos el peso de los intereses supera al gasto militar. La semana que viene se reúne el Comité de Política Monetaria de la Reserva Federal y podría llegar a subir la tasa de interés luego del dato de 3,7% de inflación anual que se publicó la semana pasada, por encima de lo esperado.
