El secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, recorrió la refinería más grande del mundo, propiedad de la familia Ambani, en el marco de una gira centrada en la diplomacia empresarial y la seguridad energética.
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, dedicó su segunda jornada en la India a recorrer la refinería más grande del mundo, el megacomplejo petrolero de Jamnagar, que ocupa una cuarta parte de la superficie de esa ciudad costera en el oeste del país.
Rubio fue recibido a pie de pista por la multimillonaria familia Ambani, propietaria del centro de más de 30 kilómetros cuadrados. La visita se produce en un contexto de crisis del diésel y con el trasfondo electoral en Estados Unidos.
El jefe de la diplomacia estadounidense no visitó la capital política ni se reunió con el primer ministro indio, Narendra Modi, pero sí se citó con los hombres más ricos de Asia en la capital financiera, Bombay, entre ellos los magnates indios Gautam Adani y el presidente del grupo Tata, N. Chandrasekaran.
La diplomacia del negocio
La gira de Rubio, orientada a la diplomacia empresarial, responde a la prioridad de Washington de asegurar el suministro «en un momento en que la energía ocupa un lugar vital en las decisiones geopolíticas que se están tomando», declaró el secretario estadounidense a los periodistas este miércoles.
Con un procesamiento diario de 1,4 millones de barriles, aproximadamente el 1,5 % del consumo mundial, el complejo de Jamnagar se ha consolidado como un actor central en la oferta global.
Una planta capaz de refinar crudo venezolano
La planta de Jamnagar figura entre las contadas instalaciones petroquímicas del mundo capaces de procesar el crudo ultra-pesado Merey 16 de Venezuela, junto con los complejos del Golfo de México en Estados Unidos.
Nueva Delhi fue en el pasado uno de los mayores compradores mundiales de petróleo venezolano, hasta la imposición de sanciones internacionales.
«La India es una superpotencia en refinación. Tienen la capacidad de refinar crudo pesado, lo han hecho en el pasado y, a medida que haya más petróleo venezolano disponible en el mercado, es algo que sin duda pueden hacer», dijo Rubio a los medios.
Tras las negociaciones para dar salida a la producción del país caribeño, Washington busca apoyarse en Reliance para canalizar hacia Guyarat hasta 370.000 barriles diarios durante este mes, según estimaciones de la consultora Kpler.
Desplazar a Rusia
La maniobra atiende a dos prioridades de la Administración estadounidense. Por un lado, busca incrementar la oferta internacional de diésel, el principal derivado que Jamnagar exporta a Europa y Estados Unidos, para aliviar la presión sobre los precios del combustible.
Por otro lado, busca desplazar gradualmente las importaciones indias de petróleo ruso. Desde 2022, la India se convirtió en el segundo comprador mundial de los suministros a descuento de Moscú, procesando gran parte a través de este centro de refinado.
«La India está dispuesta (a refinar más petróleo venezolano). Puede que haya algunos impedimentos relacionados con las sanciones y otras cuestiones que tendremos que resolver», declaró Rubio en Bombay.
Un colchón ante guerras
La ubicación de la planta india de Guyarat, con salida directa al Mar Arábigo, la convierte en un colchón de seguridad indispensable si los conflictos en Oriente Medio bloquean las rutas marítimas del estrecho de Ormuz o el Mar Rojo.
Jamnagar procesa crudo ruso a descuento y lo exporta como diésel limpio hacia Europa y Estados Unidos, algo que Washington busca supervisar para evitar el colapso mundial, en un momento en el que el propio Gobierno de Trump ha tenido que autorizar compras de diésel ruso para frenar la escalada de precios en su mercado interno.
