La plataforma de streaming lanzó este miércoles 21 de octubre de 2026 una serie de seis episodios que recrea el experimento de Philip Zimbardo con 30 voluntarios en una cárcel real y medidas de seguridad psicológica.
Netflix estrenó este miércoles 21 de octubre de 2026 ‘El experimento de la cárcel de Stanford: Un nuevo enfoque’, una serie documental de seis episodios de aproximadamente 45 minutos cada uno que adapta al formato de reality el controvertido estudio de psicología realizado en 1971 por Philip Zimbardo.
La producción reúne a 30 voluntarios de diferentes géneros y contextos sociales, quienes son divididos aleatoriamente en dos grupos: guardias y prisioneros. Durante dos semanas conviven en un establecimiento penitenciario real donde también hay personas privadas de su libertad. El objetivo declarado es observar cómo influye el poder en las relaciones humanas y hasta qué punto las personas modifican su comportamiento cuando reciben una posición de autoridad o deben obedecer órdenes.
Para el registro, se instalaron cámaras robóticas que permiten seguir las interacciones con una intervención mínima del equipo de producción. Los participantes fueron sometidos previamente a evaluaciones psicológicas y cuentan con asistencia profesional permanente. Además, disponen de una palabra de seguridad para abandonar la experiencia si lo desean.
La producción está a cargo de Alfred Street Industries y tiene entre sus responsables a Jane Lipsitz, quien explicó que el proyecto fue desarrollado durante más de un año para incorporar nuevas condiciones de seguridad.
El experimento original fue llevado a cabo en agosto de 1971 en la Universidad de Stanford, Estados Unidos, con 24 estudiantes universitarios divididos entre guardias y prisioneros en una cárcel simulada construida en el sótano de un edificio. Aunque estaba previsto que durara dos semanas, fue suspendido seis días después debido al deterioro de las condiciones y al comportamiento de algunos participantes. Con el tiempo, sus conclusiones recibieron críticas de distintos investigadores que cuestionaron la metodología y señalaron que algunos guardias habrían recibido indicaciones sobre cómo actuar, lo que puso en duda la espontaneidad de sus conductas.
La nueva versión incorpora cambios respecto del estudio original, como la participación de personas de distintos géneros y procedencias, la presencia de profesionales de salud mental y la posibilidad de retirarse voluntariamente.
