John E. Davis, ganadero de quinta generación en el oeste de Texas, aceptó en 2018 la instalación de siete aerogeneradores del proyecto Cactus Flats en su propiedad, luego de rechazar la propuesta en 2016 y 2017. Los ingresos generados por el contrato de 25 años le permitieron estabilizar su explotación de ovejas, cabras y ganado Wagyu.
En el oeste de Texas, donde el viento puede ser tan constante como la sequía, el ganadero de quinta generación John E. Davis instaló en su rancho parte del proyecto eólico Cactus Flats, compuesto por 143 aerogeneradores con una potencia total de 148 MW. Siete de esas turbinas se encuentran en su propiedad.
Davis rechazó inicialmente la propuesta de la compañía desarrolladora RES. Según recordó en el pódcast Energy Capital, la empresa lo contactó por primera vez en 2016 y su respuesta fue negativa. Lo volvieron a llamar en 2017 y nuevamente dijo que no. En 2018 aceptó el proyecto.
El contrato, de 25 años, establece pagos mínimos con incrementos periódicos. La empresa también contribuyó a cubrir parte de los costos legales y realizó mejoras en los caminos internos del rancho. Las turbinas se instalaron en 2018 y al año siguiente ya generaban ingresos.
Davis y su hermano Keith continúan criando cabras, ovejas y ganado Wagyu en el rancho. También obtienen ingresos mediante permisos para la caza de ciervos.
En el pódcast, Davis afirmó: “El viento y la energía solar e incluso estas baterías creo que son geniales porque brindan muchas oportunidades para los tejanos rurales y porque no hay muchas oportunidades de desarrollo económico para nosotros”.
Exmiembro de la Cámara de Representantes de Texas entre 1999 y 2015, Davis sostuvo que los propietarios rurales deberían poder decidir qué hacer con sus tierras. También expresó: “La mayoría de la gente en los suburbios apoya la idea de la energía renovable, porque está de acuerdo en que, si Dios nos dio el viento y el sol, debemos usarlos y aprovecharlos”.
El mismo ranchero que rechazó dos veces la instalación de aerogeneradores manifestó: “Tiene mucho sentido que las zonas rurales puedan producir energía y que esta se transmita a través de líneas de transmisión o cables, o lo que sea, hasta donde se encuentran las poblaciones; es una forma de energía muy barata”.
