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Crecida del Paraná: familias chaqueñas cruzan a Corrientes y organizaciones civiles piden donaciones

El Comité de Emergencia de las Organizaciones Civiles del Chaco (CEOC) informó que familias de la costa chaqueña trasladaron sus pertenencias en embarcaciones y buscaron refugio en Corrientes debido al avance del agua. La entidad inició una colecta para asistir a los afectados.

La crecida del río Paraná llevó a familias de la costa chaqueña a trasladar sus pertenencias en pequeñas embarcaciones y buscar refugio en Corrientes, según declaró Fernando Hibert, integrante del Comité de Emergencia de las Organizaciones Civiles del Chaco (CEOC). La organización inició una campaña solidaria para reunir suministros destinados a los pobladores que abandonaron sus viviendas o permanecen en zonas afectadas.

Hibert indicó que los parajes Soto y Tacuaní enfrentan una situación de dificultad por el avance del agua y los problemas de acceso a la asistencia. “Los lugares más comprometidos, que ya no tienen tierra, son el Paraje Soto y el Paraje Tacuaní; son los dos parajes más olvidados de toda la zona costera del Chaco”, sostuvo.

El referente describió que algunas familias improvisaron campamentos en la costa correntina tras dejar sus hogares. Asimismo, cuestionó la respuesta municipal en esos sectores: “No les queda otra, toman decisiones porque no llega el municipio. Sinceramente, aunque duela decir, es la verdad: no tienen asistencia”, afirmó.

Qué se necesita y cómo colaborar

La colecta del CEOC busca cubrir necesidades básicas de alimentación, abrigo e higiene. La organización solicita agua potable, alimentos no perecederos, ropa, calzado, frazadas y abrigos, además de productos de limpieza, desinfección y cuidado personal.

También recibe herramientas, materiales, elementos de uso doméstico, medicamentos e insumos de salud. Para coordinar las donaciones, el comité difundió dos teléfonos de contacto: 362 471-2235 y 362 526-6381.

Según la entidad, los elementos recolectados serán entregados directamente a las familias afectadas por la emergencia hídrica.

Hibert también alertó sobre la aparición de animales silvestres en las viviendas alcanzadas por el agua y expresó preocupación por la exposición de los niños. “Al subir el agua aparecen demasiadas víboras, arañas y alacranes”, señaló.

Impacto en la actividad pesquera

El impacto del río alcanza a las fuentes de trabajo de las comunidades costeras. Según Hibert, la intensidad de la corriente y el arrastre de árboles y otros materiales dificultan la pesca y dañan los equipos, en un momento en que las familias deben afrontar gastos extraordinarios por los traslados.

El referente estimó que solo puede trabajar alrededor del 35% de los pescadores que utilizan espineles y del 50% de quienes pescan con mallones. Las cifras, aportadas por el referente, describen las limitaciones que enfrenta una actividad de la que dependen numerosos hogares ribereños.

Durante la entrevista también mencionó un presunto decomiso de pescado a una familia con dos niños con discapacidad mientras trasladaba sus pertenencias para protegerlas del agua. Según su versión, el procedimiento ocurrió en un control policial en el acceso a Puerto Vilelas y alcanzó a productos que llevaban guardados en un freezer. El referente cuestionó esa actuación porque, sostuvo, la venta del pescado podía permitirles afrontar gastos de alojamiento y medicamentos. Su relato no estuvo acompañado en la información disponible por una versión policial del procedimiento.

En ese escenario, la campaña busca abastecer tanto a quienes encontraron refugio fuera de sus comunidades como a las familias que siguen en las zonas comprometidas, donde el avance del Paraná afecta simultáneamente las viviendas, el acceso a suministros y las posibilidades de trabajar.

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