Un informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina, basado en entrevistas realizadas en abril y mayo de 2026, reconstruyó trayectorias de personas en situación de calle prolongada y consumos de sustancias. Los relatos indican que la pérdida de vivienda es una dimensión central, pero que existen factores previos de violencia familiar, pobreza y exclusión.
Un estudio cualitativo del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina (UCA) reconstruyó trayectorias de vida de personas en situación de calle prolongada y consumos de sustancias. La investigación se basó en entrevistas realizadas durante abril y mayo de 2026.
El primer hallazgo del informe señala que la mayoría de las experiencias relevadas estaban atravesadas por hechos previos a la situación de calle, como violencia familiar, pobreza, abandono, abuso, conflictos familiares, institucionalización o interrupción de la escolaridad. Según el estudio, la calle no aparece como un hecho aislado, sino como parte de un proceso gestado durante años.
Respecto de la permanencia en situación de calle, el informe indica que no depende únicamente del paso del tiempo. Menciona factores como la falta de oportunidades, el consumo de sustancias, el deterioro de la salud, las dificultades para acceder a un trabajo, la ruptura de vínculos y la circulación entre distintos dispositivos asistenciales sin lograr una inclusión sostenida.
Los entrevistados describieron sentir miedo, inseguridad, frío, angustia y cansancio permanente. También mencionaron experiencias de solidaridad, pertenencia y apoyo mutuo.
Sobre los consumos de sustancias, el estudio sostiene que cumplen funciones para aliviar el sufrimiento emocional, enfrentar recuerdos traumáticos, soportar condiciones extremas o anestesiar el dolor. Los relatos incluyeron angustia, soledad, culpa, desesperanza y la sensación de no encontrar un rumbo.
El informe señala que la situación de calle no implica únicamente la pérdida de un techo: también erosiona vínculos, decisiones, proyectos, expectativas y la percepción de futuro.
Asimismo, documenta procesos de recuperación a partir de la intervención de referentes barriales, familiares, profesionales y organizaciones comunitarias que funcionaron como redes de sostén. Según el estudio, estos procesos rara vez son lineales y avanzan con dificultades y retrocesos, pero encuentran apoyo en vínculos significativos, oportunidades educativas y laborales, espacios comunitarios y experiencias de reconocimiento.
El trabajo concluye que las personas en situación de calle no aparecen solamente como destinatarias pasivas de ayuda, sino que muestran capacidad de adaptación, de supervivencia, vínculos de solidaridad y búsquedas de reconstrucción. Salir de la calle, indica el informe, no solo implica acceder a un techo, sino también reconstruir vínculos, recuperar proyectos, fortalecer redes de apoyo y encontrar un lugar dentro de la sociedad.
*/**Investigadoras del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA.
