Francisco Sánchez Gómez, conocido como Paco de Lucía (1947-2014), es considerado el guitarrista más influyente en la historia del flamenco. En una entrevista de 2009 confesó que su verdadera pasión era cantar, pero la timidez lo llevó a esconderse detrás de una guitarra.
Francisco Sánchez Gómez, conocido como Paco de Lucía (1947-2014), se considera el guitarrista más influyente en la historia del flamenco. El maestro andaluz fue uno de los grandes virtuosos de la guitarra de todos los tiempos.
Nació en Algeciras, provincia de Cádiz, y creció en un hogar humilde junto a sus cuatro hermanos, todos hijos de su padre, Antonio Sánchez Pecino, guitarrista aficionado, y su madre, Lucía Gómez González, conocida cariñosamente en el barrio como «Lucía la Portuguesa».
«No tengo dinero para pagarte una carrera, así que tú toca la guitarra y trata de tocar bien y ser mejor», le dijo su padre cuando tenía 10 años, una frase que reflejaba la realidad económica de la familia.
Se enfocó y estudió hasta 10 horas por día la guitarra cuando todavía era un niño. Enfocado en la disciplina musical desde la primera infancia, su hermano Pepe de Lucía fue el encargado de ponerle voz a las melodías y asumió el cante flamenco.
Paco tenía 13 cuando formaron su primer grupo profesional juntos, Los Chiquitos de Algeciras. En 1961 los hermanos grabaron sus primeros discos y empezaron a hacer algunas giras internacionales junto a su padre.
En Madrid perfeccionó la técnica hasta el más mínimo detalle con su instrumento estrella y seis años más tarde, a los 18, publicó La fabulosa guitarra de Paco de Lucía (1967).
En 1973 llegaría el álbum Fuente y caudal, que incluía «Entre dos aguas», compuesta de forma improvisada para rellenar el disco. La canción se convirtió en un éxito radial masivo sin precedentes para una pieza de guitarra flamenca.
En 1977 durante un gira por Perú descubrió el cajón peruano de la mano de Caitro Soto y sintió que el sonido rítmico encajaba a la perfección con lo que él sabía hacer.
Paco lo importó a España y amplió la frontera sonora del género, al punto que hoy es un elemento indispensable en cualquier conjunto flamenco.
El día que confesó que amaba cantar, pero lo vencía la timidez
Hubo una vez que el maestro flamenco sorprendió con una confesión sobre su verdadera pasión primaria, que era el cante, la columna vertebral del flamenco.
«Yo siempre he sido más aficionado a cantar que a tocar, pero por timidez me escondí detrás de una guitarra», dijo el propio Paco en una entrevista íntima que brindó en 2009 desde el estudio de su casa, donde recibió a María Zabay, conductora del programa Vuelta y vuelta en aquel entonces.
Reconoció que esa misma timidez le impedía exponerse vocalmente ante el público y la guitarra funcionó como un «escudo» y una suerte de refugio para expresarse de una manera en que se sintiera cómodo.
Tras aquella confesión se entiende aún más su gran devoción por los cantaores y la simbiosis musical que formó con Camarón de la Isla. Paco no solo acompañaba a la guitarra, sino que en su mente cantaba y respiraba al mismo tiempo que el difunto cantaor.
La voz de Paco de Lucía afloró para cantar sus dos dolores más grandes
Sin saber que estaba en el final de su carrera, Paco se atrevió a grabar su propia voz por primera vez en su aclamado álbum Luzia. Rompió su timidez histórica y se animó a cantar de manera oficial en un estudio de grabación en 1998, para canalizar un dolor profundamente personal.
El disco estuvo marcado por las dos grandes pérdidas de su vida: el fallecimiento de su madre, Lucía Gomes, y la muerte de su gran compañero artístico, Camarón de la Isla.
Lo hizo en una sobrecogedora rondeña dedicada al cantaor de San Fernando y en una sentida siguiriya en honor a su madre.
En sus últimas décadas publicó obras maestras que dejaron constancia de su madurez técnica y expresiva: Siroco (1987), Zyryab (1990), Luzia (1998) y Cositas buenas (2004).
Entre sus distinciones destacan el Premio Príncipe de Asturias de las Artes que recibió en 2004 y el Doctorado Honoris Causa que le entregó el Berklee College of Music en 2010.
Murió repentinamente de un infarto a los 66 años en Playa del Carmen, México, el 25 de febrero de 2014. De manera póstuma se publicó su homenaje a la copla, Canción Andaluza, el mismo año de su fallecimiento.
