La psiquiatra española Marian Rojas Estapé explicó en una conferencia cómo el diálogo interno condiciona la salud física y psicológica, y advirtió que el cuerpo reacciona de forma similar ante un peligro real y uno imaginario.
La psiquiatra española Marian Rojas Estapé expuso durante una conferencia, cuyo contenido compartió posteriormente en sus redes sociales, que la forma en que una persona se habla a sí misma puede modificar la manera en que atraviesa situaciones personales, laborales y emocionales.
La especialista indicó que el diálogo interno que acompaña las decisiones cotidianas puede anticipar resultados negativos antes de que ocurran. Según señaló, estos pensamientos no solo afectan el estado de ánimo, sino que también pueden repercutir en la salud física y psicológica.
«Está científicamente demostrado que la actitud previa a muchas circunstancias de la vida influye poderosamente en el resultado», sostuvo Rojas Estapé. En ese sentido, vinculó el optimismo con la capacidad de observar y modificar las palabras que cada persona utiliza para referirse a sí misma, sus posibilidades y el futuro.
Por qué el cuerpo reacciona ante amenazas imaginarias
Durante su exposición, Rojas Estapé recordó que la mente y el cuerpo no siempre distinguen entre una amenaza real y una imaginaria. Esto significa que anticipar constantemente situaciones negativas puede activar respuestas físicas y emocionales similares a las que aparecerían frente a un peligro concreto.
«Somos pesimistas por la imaginación, porque nuestra cabeza nos trae constantemente cosas negativas que nos pueden suceder y que, en el 90% de los casos, nunca van a pasar», explicó la psiquiatra.
Aunque esos escenarios finalmente no se concreten, la sola posibilidad de que ocurran puede generar preocupación, miedo o inseguridad. De acuerdo con la especialista, esta tendencia influye tanto en el bienestar psicológico como en el funcionamiento del cuerpo.
El diálogo interno y su influencia en la vida cotidiana
Para Rojas Estapé, el optimismo no consiste simplemente en negar las dificultades o convencerse de que todo tendrá un desenlace favorable. Su explicación se relaciona, en cambio, con la forma en que cada persona interpreta lo que vive y construye su discurso interior.
«Si tuviera que definir el optimismo o la actitud positiva, diría que tiene mucho que ver con cómo me hablo», afirmó. La psiquiatra describió ese mecanismo como un «rumrum interior» al que dedicó muchas horas de estudio debido a su importancia en los procesos terapéuticos.
Ese diálogo puede aparecer mediante frases automáticas que desalientan cualquier intento antes de comenzar. «Estoy triste», «no lo voy a conseguir», «no lo voy a intentar» o «me hicieron una oferta de trabajo, pero seguro que al final eligen a otra persona» son algunos de los ejemplos que mencionó.
La importancia del diálogo interno en la psicoterapia
Rojas Estapé explicó que una de las cuestiones centrales que se trabajan cuando una persona comienza una terapia es precisamente cómo se habla a sí misma. Identificar ese lenguaje permite reconocer pensamientos repetitivos y analizar si responden a hechos concretos o a temores anticipados.
«Cuando una persona acude a consulta, uno de los temas más importantes es cómo se habla», señaló la especialista. Esa voz interior puede influir en la disposición con la que alguien enfrenta una entrevista laboral, una conversación difícil, un desafío académico o una decisión personal.
