Un informe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) indica que el crimen organizado genera pérdidas económicas equivalentes al 3,44% del PIB regional. Brasil, Colombia y México concentran los mayores impactos en inversión, productividad y crecimiento.
El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) estima que el crimen organizado le cuesta a América Latina y el Caribe (ALC) un promedio de 3,44% del PIB anual, cifra que equivale al 78% del gasto público en educación de la región. El análisis cubre únicamente los costos económicos —inversión, productividad y crecimiento perdidos— y no el costo humano de las vidas perdidas, las comunidades desplazadas y las familias destrozadas.
En Colombia, el narcotráfico de cocaína generó en 2024 aproximadamente US$ 16.500 millones para organizaciones criminales, cerca del 4,4% del PIB, según un estudio citado en el informe. El BID y Fedesarrollo estimaron los costos más amplios del crimen y la violencia en 3,6% del PIB en 2022. Un estudio calculó que eliminar por completo el conflicto armado entre 1988 y 2009 podría haber sumado hasta 4,4 puntos porcentuales al crecimiento económico anual. El cultivo de coca alcanzó un récord de 253.000 hectáreas en 2023, según datos oficiales. Además, los grupos criminales se han diversificado hacia la extorsión y la minería ilegal.
En México, organizaciones criminales cobran un impuesto ilegal —denominado derecho de piso— a pequeñas y medianas empresas por poder operar. Según el informe, los limones que salen de la finca a 13 pesos ($0,77) el kilo pueden llegar a costar 85 pesos al consumidor. México Evalúa calcula que la extorsión le cuesta al país alrededor del 2% del PIB anualmente. El economista en jefe para México de la OCDE estima que el crimen resta entre 1 y 2 puntos porcentuales al crecimiento anual del PIB mexicano. La administración del presidente estadounidense Donald Trump trata a los carteles mexicanos como un asunto de comercio y seguridad, con amenazas arancelarias y sanciones que aumentan la incertidumbre para los inversionistas.
En Brasil, organizaciones como el Primeiro Comando da Capital (PCC) y el Comando Vermelho (CV) se han diversificado hacia la distribución de combustibles, la minería, los bienes raíces y fondos de inversión. La Operação Carbono Oculto destapó un esquema que utilizaba más de 1.000 gasolineras y empresas de fachada para lavar ganancias ilícitas, según el informe. Los homicidios cayeron aproximadamente una quinta parte entre 2013 y 2023, pero el costo económico del crimen organizado siguió aumentando. El Instituto Igarapé situó el valor total del crimen organizado en 10,24% del PIB en 2025, cerca de R$1,3 billones (US$ 250.000 millones). El FMI estima que si Brasil redujera su tasa de criminalidad al promedio mundial, su PIB podría crecer 0,6 puntos porcentuales más rápido cada año.
En Colombia, Abelardo de la Espriella ganó la elección presidencial más reñida en la historia reciente del país con la promesa de desmantelar la economía criminal. En Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva firmó un paquete contra el crimen organizado de R$11.000 millones, mientras que Flávio Bolsonaro se posiciona como candidato de mano dura para la elección de octubre. En México, la presidenta Claudia Sheinbaum enfrenta un mayor escrutinio por la evidencia de que el crimen organizado infiltró su coalición de gobierno. En abril, Estados Unidos acusó a diez funcionarios mexicanos por cargos de conspiración con carteles. El gobierno respondió con una enmienda constitucional que permite anular elecciones por motivos de injerencia extranjera. Además, al hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador le fue cancelada la visa estadounidense.
El informe concluye que el crimen organizado resta entre 0,5 y 2 puntos porcentuales al crecimiento anual del PIB en los países más afectados, lo que a lo largo de dos décadas deja a estas economías entre un 15% y un 30% más pequeñas de lo que podrían haber sido.
