En 2026 se cumplen cien años de la sanción de las primeras leyes nacionales de cooperativas. El movimiento, que cuenta con más de un siglo y medio de historia, atraviesa una nueva etapa de consolidación institucional.
El cooperativismo argentino celebra en 2026 el centenario de la sanción de sus primeras leyes específicas: la Ley 11.380 de fomento cooperativo y la Ley 11.388 de régimen legal de las sociedades cooperativas, ambas sancionadas por el Congreso de la Nación en 1926. El movimiento, sin embargo, tiene una trayectoria que se remonta a décadas anteriores, con experiencias pioneras en distintas regiones del país.
Antecedentes legales y primeras experiencias
El Código de Comercio de 1859, redactado por Dalmacio Vélez Sarsfield y Eduardo Acevedo Maturana, ya contemplaba en su artículo 392 a las sociedades cooperativas, estableciendo que debían adoptar alguna de las formas societarias previstas. Este reconocimiento legal temprano no fue acompañado de una norma específica hasta 1926.
Las primeras cooperativas surgieron en el ámbito rural y urbano: en 1878 se creó la Cooperativa Federico Meiners en la colonia Esperanza (Santa Fe), integrada por inmigrantes suizo-alemanes. En 1887 se fundó el Banco Popular Argentino, iniciando el cooperativismo de crédito. Le siguieron la Sociedad Cooperativa de Seguros Agrícolas de Pigüé (1898), experiencias en Basavilbaso (1900) y Colonia Margarita Belén (1905). Ese mismo año, los médicos Juan B. Justo y Nicolás Repetto fundaron “El Hogar Obrero”, vinculado al Partido Socialista. También el movimiento católico, impulsado por la encíclica Rerum Novarum (1891), promovió la creación de círculos obreros y cooperativas.
Institucionalización estatal
El Estado comenzó a dar marco institucional al sector a principios del siglo XX. En 1905, el senador Francisco Uriburu presentó un proyecto de ley para la creación de Cajas Rurales Cooperativas. En 1912, durante la presidencia de Roque Sáenz Peña, se creó la Sección Mutualidad y Cooperación dentro del Ministerio de Agricultura, incorporando al agrónomo Domingo Bórea, quien impulsó la creación de la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA) y redactó tratados sobre la materia.
En 1919, el Museo Social Argentino convocó al Primer Congreso Argentino de la Cooperación, que reunió a representantes del Estado y del movimiento.
La sanción de las leyes de 1926
En 1926, con impulso de una comisión encabezada por el socialista Mario Bravo, el Congreso sancionó la Ley 11.380 de fomento cooperativo y la Ley 11.388 de régimen legal de las sociedades cooperativas. Estas normas incorporaron los principios de la Alianza Cooperativa Internacional al ordenamiento jurídico argentino.
El cooperativismo durante los distintos gobiernos
Durante el peronismo, Juan Domingo Perón se refirió al cooperativismo en 1946: “Veo a la Patria como una inmensa cooperativa de hombres de buena voluntad”. El Segundo Plan Quinquenal (1952) consagró a las cooperativas como “empresa preferida por el Estado”.
Tras el golpe de 1955, la ACA fue intervenida. El movimiento se reorganizó en dos confederaciones: CONINAGRO (1956) y COOPERAR (1962).
La Ley de Cooperativas 20.337, vigente, fue sancionada en 1973. Su redacción se gestó durante las décadas anteriores con participación del sector.
Régimen tributario y financiamiento
Las cooperativas están exentas del Impuesto a las Ganancias, pero tributan IVA, Ingresos Brutos, tasas municipales, impuesto a los Débitos y Créditos Bancarios, y contribuciones patronales. Además, la Ley 23.427 creó una Contribución Especial sobre el Capital de las Cooperativas del 2% anual sobre el patrimonio neto.
El Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (INAES) se financia con la recaudación de ese gravamen, aportado exclusivamente por las cooperativas. Su directorio incluye representantes del Poder Ejecutivo y de las entidades del sector.
Actualidad
El cooperativismo argentino cuenta con más de un siglo y medio de historia. Las leyes de 1926 cumplen cien años, y el movimiento continúa operando en distintos sectores de la economía.
