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Un tercio del electorado se ubica en un espacio intermedio sin representación partidaria

Un sector de votantes que apoyó a Javier Milei en 2023 se desplaza hacia un centro sin representación política. El peronismo no logra capitalizar ese descontento. Encuestas y análisis de consultoras describen las características de este grupo.

La dinámica política argentina presenta un escenario en el que el Gobierno registró una caída en la valoración pública durante la primera parte del año, mientras que el peronismo, principal fuerza opositora, no logra capitalizar ese retroceso. Según diversas consultoras, un tercio del electorado se encuentra en una posición intermedia, sin representación partidaria clara.

Este segmento, denominado “ni-ni”, está compuesto por votantes que en el ballotage de 2023 optaron por La Libertad Avanza. El desencanto con la gestión de Milei se atribuye al estancamiento económico y a la falta de mejoras en el poder adquisitivo y el consumo. Además, se registran tres pulsiones negativas: rechazo al pasado (figuras como Cristina Kirchner y Mauricio Macri), temor a la inestabilidad y percepción de falta de alternativas.

La consultora Poliarquía, en su último informe, señala un desmejoramiento en el humor social y en los indicadores de valoración de la gestión libertaria. El informe indica que estos datos llegan cuando el Gobierno ha comenzado a ordenarse políticamente, pero que esto no es suficiente mientras no se traduzca en una mejora perceptible de la economía cotidiana.

Según la consultora QSocial, el bloque intermedio pasó del 30% al 40% en el último año, con un crecimiento constante mensual. Este aumento se asocia principalmente al corrimiento de votantes que antes apoyaban a Juntos por el Cambio. Poliarquía señala que el crédito entre los votantes de Patricia Bullrich cae 19 puntos en el último mes y 31 puntos desde su máximo de febrero de 2026.

Un trabajo de Isonomía divide este segmento en dos grupos: uno (60%) con lógica transaccional, que condiciona su voto a una mejora del poder adquisitivo; y otro (40%) que expresa que no votará. Rodrigo Martínez, director de Isonomía, explica que este grupo está más alejado del Gobierno que hace un año, pero no del rumbo del país. “A este segmento le cuesta largar la vocación de cambio de 2023. Está sobreinvertido en este Gobierno, entonces no sabe cómo mantener su objetivo de cambio prescindiendo de Milei”, sostuvo.

En cuanto al peronismo, el análisis indica que no logra encarnar un cambio y remite al pasado. Axel Kicillof, gobernador de la provincia de Buenos Aires, es visto como potencial rival de Milei, pero enfrenta la interna con Cristina Kirchner y La Cámpora. Necesita de los votantes kirchneristas, pero también requiere no parecer kirchnerista.

Un estudio de QSocial revela que el 73% de este segmento está “cansado de las opciones actuales”, el 75% considera que Milei “se pareció a la casta”, el 71% pide renovación en el peronismo, y el 50% quiere cambiar algunas políticas y continuar otras. Esto último indica que no es un segmento anti-Milei absoluto.

En la consultora Mide, dirigida por Carla Piccolomini, a pesar de respuestas negativas sobre la situación económica, en la pregunta sobre intención de voto, LLA quedó al frente con el 31%. Similar resultado se registró en un estudio del Observatorio de Psicología de la UBA, donde el oficialismo obtuvo el 32%.

Patricio Hernández, director de Methodo, analizó 465 millones de interacciones en redes sociales y detectó que un 57% de los usuarios navega en “modo avión”, es decir, desconectados de la conversación política. Este grupo se enfoca en temas como familia, amigos, humor, mascotas, fútbol, comida y sexo, sin puntos de contacto con los ecosistemas libertario o peronista.

Milei sigue dominando el volumen de menciones (6,9 millones en junio), frente a Cristina Kirchner (2 millones) y Kicillof (1,8 millones). Los aspirantes outsiders pasan desapercibidos en la conversación digital.

El artículo académico de Juan Carlos Torre de 2003, “Los huérfanos de la política de partidos”, analizó la implosión del sistema en 2001. En 2023 se produjo una ruptura similar con el quiebre del bicoalicionismo UP-JxC. Milei fue un emergente que canalizó el hartazgo. Hoy, el líder libertario está integrado al sistema y una renovada mayoría deambula sin rumbo.

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