La Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (Andi) respondió a las declaraciones del presidente Gustavo Petro sobre el crecimiento de las exportaciones de vehículos eléctricos, afirmando que el país es importador y no exportador de ese tipo de automotores.
La Andi salió al paso de las declaraciones del presidente saliente Gustavo Petro sobre los supuestos avances de Colombia en exportación de vehículos eléctricos. El presidente del gremio, Bruce Mac Master, aseguró que el país no es exportador de este tipo de automotores, sino un importador, y cuestionó que el Gobierno presentara ese tema como uno de sus logros económicos.
La controversia se originó durante el discurso que Petro pronunció el 20 de julio ante sus seguidores, en el que defendió los resultados económicos y sociales de su administración. En uno de los apartes, el mandatario afirmó que las exportaciones de vehículos fueron las que más crecieron dentro de las ventas externas del país y sostuvo que esa cifra se duplicó.
El jefe de Estado también relacionó ese comportamiento con los esfuerzos de su Gobierno para enfrentar la crisis climática, al presentar el avance de los vehículos como una señal de transformación productiva. Sin embargo, la respuesta del sector empresarial llegó rápidamente.
De acuerdo con la información publicada por Semana, Mac Master afirmó que esas declaraciones “carecen de fundamento” y no corresponden con la realidad del sector automotor colombiano.
El presidente de la Andi fue directo al responderle a Petro. “Colombia no es un exportador de carros eléctricos, es un gran importador de los mismos”, señaló Mac Master.
Con esa frase, el dirigente gremial buscó marcar distancia frente al discurso del mandatario saliente y advertir que el país no puede presentar como exportación industrial lo que, según su postura, corresponde principalmente a una dinámica de importación.
Mac Master también comparó el caso colombiano con otros países que sí han recibido inversiones para producir vehículos eléctricos. Mencionó que habría sido deseable que Colombia creara condiciones para atraer instalaciones como las que se han desarrollado en México, donde se fabrican grandes volúmenes de automotores de este tipo.
“Ojalá se hubieran creado las condiciones para que Colombia fuera el destino de instalaciones, como las que se han llevado a cabo en México, de vehículos eléctricos”, afirmó el presidente de la Andi.
El cuestionamiento apunta a una discusión más amplia sobre la política industrial del país. Para el gremio, no basta con hablar de movilidad eléctrica o consumo de carros eléctricos si Colombia no logra atraer inversión para producirlos, ensamblarlos o integrarse con mayor fuerza a cadenas de valor del sector automotor.
Mac Master también criticó el ambiente de inversión durante el gobierno saliente. Aunque reconoció que se expidió un decreto con incentivos, sostuvo que la falta de confianza generada por la administración Petro habría frenado posibles decisiones empresariales.
“Digamos la verdad, el actual Gobierno hizo todos sus esfuerzos para hacer de Colombia un destino indeseable para la inversión”, aseguró el dirigente gremial.
Según su planteamiento, esa falta de confianza afectó la llegada de capital extranjero y limitó la posibilidad de que el país compitiera por proyectos industriales de alto impacto. Para la Andi, la transición hacia vehículos eléctricos requiere reglas claras, estabilidad y condiciones atractivas para que las empresas instalen plantas o desarrollen operaciones de producción.
El cruce de declaraciones reaviva las diferencias entre el Gobierno Petro y el sector empresarial, especialmente en torno al balance económico de los últimos años. Mientras el presidente saliente defiende que hubo avances en exportaciones y en agenda climática, la Andi sostiene que el país perdió oportunidades para convertirse en un verdadero productor de vehículos eléctricos.
La discusión ocurre en un momento en el que los carros eléctricos ganan presencia en el mercado colombiano, pero siguen dependiendo en gran parte de la importación. Para Mac Master, ese punto es clave: el crecimiento del consumo no equivale a convertir a Colombia en exportador.
El debate deja abierta una pregunta de fondo para el próximo Gobierno: si el país quiere participar en la industria de la movilidad eléctrica, no solo deberá promover la compra de vehículos, sino atraer inversión productiva, tecnología y capacidad industrial.
