El empresario cuestionó la elección de Lupita Nyong’o como Helena de Troya y acusó al director de buscar premios a costa de la fidelidad histórica.
La controversia en torno a la próxima adaptación de La Odisea dirigida por Christopher Nolan ha escalado rápidamente en redes sociales y en la prensa cultural, luego de que Elon Musk cuestionara públicamente las decisiones del casting y acusara al cineasta de buscar reconocimiento de la Academia de Hollywood “a cualquier costo”. El debate combina tensiones sobre racismo, representación, fidelidad histórica y estrategias de marketing en Hollywood.
El viernes, Musk recurrió a su cuenta en X y disparó: “¿Quién es el imbécil que añadió mentiras sobre DEI a los requisitos de elegibilidad de los Premios de la Academia en lugar de que se tratara simplemente de hacer la mejor película?”. Además, aseguró: “Chris Nolan profanó La Odisea para poder optar a un premio de la Academia”.
El elenco multirracial del nuevo film de Nolan es un tema que preocupa al empresario. El miércoles pasado, también abordó el tema en su red social tras la confirmación de que Lupita Nyong’o interpreta a Helena de Troya. Musk comentó con un “cierto” los dichos del tuitero conservador Matt Walsh, quien escribió: “Nadie en el planeta piensa realmente que Lupita Nyong’o sea ‘la mujer más bella del mundo’”.
También se mostró molesto con la inclusión de Elliot Page como parte del elenco, y retuiteó publicaciones que se burlaban de la masculinidad del actor. A esto se suma la inclusión del rapero Travis Scott en el rol de un bardo griego, una decisión que Nolan justificó como una conexión simbólica entre la tradición de la poesía oral antigua y la cultura del rap contemporáneo.
Nolan defendió sus decisiones en entrevistas recientes, especialmente en una conversación con la revista Time. El director explicó que la inclusión de figuras como Travis Scott responde a una intención conceptual: la épica homérica fue transmitida originalmente como poesía oral, algo que encuentra un paralelismo natural con el rap moderno. En sus palabras, no se trata de una provocación, sino de una forma de reinterpretar la continuidad cultural de la narración humana.
La discusión se amplificó cuando diversos medios comenzaron a enmarcar el conflicto dentro de una tensión cultural más amplia entre tradición y modernidad en el cine de gran presupuesto. Por un lado, quienes consideran que las adaptaciones de textos clásicos deben mantener una coherencia histórica estricta; por otro, quienes defienden que estas obras son reinterpretaciones vivas que pueden dialogar con el presente.
La película llegará a los cines argentinos el próximo 16 de julio.
