La aerolínea finalizó sus operaciones el 2 de mayo, dejando sin empleo a cientos de trabajadores en el Aeropuerto Intercontinental George Bush.
La aerolínea Spirit Airlines finalizó oficialmente sus operaciones el último 2 de mayo, lo que dejó a miles de personas sin trabajo. Esto impactó especialmente en Texas, donde el cese de las actividades derivó en el fin de más de 500 contratos en el condado de Harris, Houston, pertenecientes a empleados del Aeropuerto Intercontinental George Bush (IAH).
Jim Szczesniak, director de aviación en los aeropuertos de la ciudad, emitió un comunicado difundido por Houston Chronicle: “Sabemos que el fin de Spirit genera incertidumbre entre los viajeros. Nuestro objetivo es brindar información clara”.
El impacto se sintió de forma considerable en el aeropuerto de Houston, que funcionaba como una de las bases operativas más importantes para la aerolínea. En total, fueron 515 los trabajadores despedidos en la terminal aérea de la ciudad de Texas. Esta cifra representa más de la mitad del total de trabajadores afectados en el estado, que supera los 900 perjudicados por el fin de las operaciones.
Ante este panorama, según consignó Dallas Express, empresas como United Airlines y Boeing iniciaron procesos de reclutamiento específicos y ferias de empleo virtuales para intentar reubicar al personal técnico y de rampa que quedó desvinculado.
El impacto en el Estado de la Estrella Solitaria alcanzó a un total de 959 personas que se quedaron sin empleo. Además de los registros en Houston, 444 empleados que operaban en el Aeropuerto Internacional de Dallas-Fort Worth perdieron sus puestos de trabajo. De acuerdo con Dallas Express, la finalización de los vuelos en esta terminal provocó la cancelación de más de 4000 trayectos que estaban dentro del cronograma hasta noviembre de este año.
La Asociación Internacional de Maquinistas y Trabajadores Aeroespaciales (IAM) indicó: “Nuestros afiliados que trabajan en la rampa no fueron los causantes de este fracaso; la responsabilidad recae en la mala gestión corporativa y en una deficiente administración financiera”.
A escala nacional, la cifra de personas que perdieron su ocupación en Estados Unidos llegó a los 17.000 trabajadores. La aerolínea operó durante casi 34 años, pero comenzó a tener problemas desde 2020. Según BBC, en ese período la flota de aviones permaneció en tierra en un 90% de su capacidad, lo cual generó pérdidas por miles de millones de dólares. Desde ese momento la compañía registró un saldo negativo de más de US$2500 millones.
La organización se acogió a la ley de protección por quiebra en noviembre de 2024 y volvió a hacerlo en agosto de 2025. Finalmente, en 2026 anunció su cierre. El director ejecutivo, Dave Davis, vinculó el cierre definitivo con la suba de los costos derivados del conflicto con Irán: “El aumento de los precios del combustible en las últimas semanas no nos dejó otra alternativa que proceder a una liquidación ordenada de la empresa”.
