Cada vez más separaciones generan nuevos hogares unipersonales, presionando la demanda de monoambientes y dos ambientes en alquiler.
En la actualidad se registra aproximadamente un divorcio por cada dos matrimonios inscriptos, según datos de la Ciudad de Buenos Aires. Este cambio profundo impacta de lleno en la forma en que se reorganizan las viviendas a partir de las modificaciones en la estructura familiar.
Las separaciones presionan principalmente sobre el segmento de departamentos chicos y en alquiler. Donde antes había un hogar, ahora potencialmente hay dos nuevas demandas de vivienda. En Argentina, donde cada vez menos jóvenes logran emanciparse por sus propios medios, son los divorciados quienes empiezan a ocupar un rol clave dentro del mercado de alquiler.
“El mercado habitacional no solo responde a variables económicas como ingresos o crédito, sino también a transformaciones en las trayectorias familiares”, aseguran desde la Fundación Tejido Urbano. El fenómeno figura en un informe que analiza cómo las transformaciones familiares impactan directamente sobre las ciudades y la vivienda, con el crecimiento de los hogares unipersonales.
Entre 2001 y 2022, los hogares unipersonales pasaron de representar el 15% al 24,6% del total y crecieron 159% en términos absolutos. En paralelo, los hogares nucleares clásicos (parejas con hijos) cayeron del 40,8% al 30,2%. La suma de hogares unipersonales y monoparentales pasó del 30% a casi el 45% del total.
Según la Encuesta Permanente de Hogares (tercer trimestre de 2023), existen 1.846.485 personas divorciadas o separadas en los principales aglomerados urbanos del país. De ese total, más de 1,4 millones son jefes de hogar. Más de uno de cada tres jefes de hogar divorciados vive solo: 558.710 personas.
Tres de cada cuatro divorciados que alquilan y viven solos residen en viviendas chicas. En la Ciudad de Buenos Aires, tres de cada cuatro avisos en alquiler corresponden a unidades de uno y dos ambientes, según un relevamiento del Indec. Un monoambiente promedio cuesta $538.595 mensuales, mientras que un dos ambientes alcanza los $721.267.
El informe detecta dos grandes momentos de ruptura: cerca de los 30 años, ligado a tensiones de convivencia y trabajo, y después de los 50 años, vinculado a la etapa posterior a la crianza de los hijos. En ambos casos, el alquiler aparece como principal vía de reorganización habitacional.
Hoy hay 2,26 millones de hogares unipersonales en los aglomerados urbanos, de los cuales el 80% corresponde a adultos y adultos mayores, y un tercio está divorciado o separado. “El estrés del mercado habitacional no solo es escasez de viviendas; también es multiplicación de hogares”, resume el informe.
