La actriz contó en una entrevista con Mario Pergolini cómo una señal de una persona fallecida la ayudó a tomar una decisión trascendental en su carrera.
Esta semana, Inés Estévez visitó el programa Otro día perdido (eltrece) y compartió con Mario Pergolini una experiencia que marcó un antes y un después en su vida. En un momento en que consideraba abandonar la actuación, recibió un mensaje místico de alguien que ya no estaba físicamente, pero que fue fundamental en su camino.
La actriz recordó sus inicios a los 17 años, cuando dejó su ciudad natal, Dolores, para mudarse a la Capital y perseguir su sueño actoral. En ese entonces, tras tener que dejar el departamento que compartía con una amiga, llegó a dormir varias noches en la Terminal de Ómnibus de Retiro. Fue entonces cuando el director de la obra en la que trabajaba, Roberto Palandri, le ofreció un lugar donde vivir. “Bajó Dios. No lo podía creer”, expresó Estévez, quien lo consideró como un segundo padre.
Años después, cuando Estévez estaba a punto de dejar la actuación, ocurrió un hecho que la sorprendió. Mientras buscaba una cartera para los premios Martín Fierro en una galería de Talcahuano, un señor mayor, sin conocerla, le dijo: “Hay un señor de ojos claros, rubio, que dice que estás por tomar una decisión —nadie lo sabía— y que lo hagas, porque está muy bien lo que vas a hacer”. Al principio pensó que se refería a su padre, pero el hombre aclaró que el nombre comenzaba con la letra “R”. Fue entonces cuando recordó a Roberto Palandri, fallecido un año después que su padre, en la misma fecha. “Me fui demudada”, relató.
Estévez reflexionó sobre esta experiencia citando la filosofía japonesa: “La materia es una forma compacta del espíritu y el espíritu es una forma dispersa de la materia, pero todo es lo mismo, todo es energía”. Destacó que muchas veces nos enfocamos en el “tengo y soy” y descuidamos el “estoy”, que tiene que ver con el alma y la energía.
