El gobernador bonaerense visitó la provincia con una agenda que combinó actos gremiales, gestión municipal y presentación de su libro, pero evitó un encuentro directo con el mandatario cordobés.
Axel Kicillof realizó una gira por la provincia de Córdoba, combinando actividades institucionales y políticas en un territorio históricamente complejo para el peronismo bonaerense. La jornada comenzó en La Falda, donde participó del Congreso de Fatsa, y continuó con reuniones en varios municipios, incluyendo Cosquín y la capital cordobesa.
El gobernador bonaerense evitó generar tensiones con su par cordobés, Martín Llaryora, quien mantuvo una agenda paralela en Villa de Soto. No hubo encuentro oficial entre ambos, lo que refleja la distancia estratégica que el oficialismo cordobés mantiene en la actual coyuntura nacional.
En Cosquín, el intendente Raúl Cardinali recibió a Kicillof y destacó su carisma y sencillez. “Es una persona sencilla, muy carismática, que realmente sorprendió a todos por su amabilidad”, afirmó Cardinali, quien también señaló el rechazo de los cordobeses hacia Cristina Kirchner, aunque reconoció el despegue de Kicillof en los últimos tiempos.
Más tarde, en la Universidad Tecnológica Nacional (UTN), Kicillof presentó su libro “De Smith a Keynes: siete lecciones de historia del pensamiento económico” y firmó convenios educativos. Durante su discurso, criticó duramente al gobierno nacional: “Lo de Milei es un experimento fracasado a escala mundial, es un experimento de la ultraderecha”. Aseguró que “a Milei le queda poco” y llamó a un “gran acuerdo del peronismo” para defender la educación, la salud, las Malvinas y el trabajo. No obstante, cerró su visita aclarando: “No estoy de visita como candidato”.
