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Top 14 de la URBA: el CASI alcanzó la punta junto a Hindú

El Atlético de San Isidro venció a Los Matreros por 48-24 con punto bonus y comparte el primer lugar del torneo. Sin estridencias, el equipo suma de a poco y trata de no mirar la tabla.

Sin estridencia ni alarde, el CASI se trepó a la punta del Top 14 de la URBA. No corre. Sabe que al tranco puede llegar lejos. Entonces, va despacito y por las piedras. En ocasiones, y al margen de los resultados, da un paso en falso (Hindú, Los Tilos) y, acto seguido, mete una buena zancada, segura, firme (el segundo tiempo de ayer, por ejemplo). Y así anda el CASI: sumando de a cuatro puntos, de a cinco… Paso a paso y silenciosamente, se mantiene arriba, y al ganarle al aguerrido Los Matreros por 48-24, con punto bonus incluido, alcanzó la línea de Hindú. Ahora, juntos, la Cebra y el Elefante encabezan la tabla de posiciones, al cabo de siete fechas de un torneo que totaliza 26 en la etapa regular.

No arrancó bien el equipo dirigido por Oscar “Junior” Murgier. Pero con el transcurso del partido fue mejorando, adaptándose a la exigencia del rival y encontrándole, poco a poco, los puntos débiles a un adversario que hace de la entrega una bandera, que jamás arrea. Al Atlético de San Isidro nada le resulta fácil. Se esforzó para doblarle el brazo al local. Y recién en el tramo final de una intensa lucha lo consiguió. Atravesó largos pasajes de jugar de igual a igual, cambiando ataque por ataque y try por try, en medio de un ritmo frenético y con el marcador absolutamente apretado. Apretado y abierto. A disposición del que tuviera mayor resto, más allá de que el CASI se encontrara siempre ganando, una vez remontado el 0-7 al minuto de juego, por la anotación de Nicolás Santecchia, junto a la bandera, y la conversión de Juan Francisco Morales.

La tarjeta amarilla mostrada por el referí, Luca Solda, al pilar izquierdo, Matías Salina, a los 24 minutos del segundo tiempo, como consecuencia de reiteradas indisciplinas de Los Matreros, terminó influyendo en el desenlace. A partir de ahí aceleró la visita y no sólo definió el pleito en su favor, sino que además aseguró el punto extra por haberse impuesto mediante un margen de tres tries. La desazón del grupo capitaneado por el octavo Santiago Villarino quedó expuesta en la ronda posterior al encuentro. Las miradas, clavadas en el suelo, pintaban el estado de ánimo de quienes pelearon y jugaron como para merecer algo y no irse con las manos vacías. Entonces intervino Ignacio Piñeyro, el head coach. Reunió a sus dirigidos y les habló claro: “Nuestro objetivo es ser un equipo competitivo y hoy fuimos muy competitivos contra uno de los rivales más importantes. Así que a levantar la cabeza. Y a seguir laburando, que este es el camino”.

El maul propulsó al ganador. Es una de sus armas. Lo demostró una vez más. La buena obtención en el line out y la potencia de ese tren en movimiento que es aquella formación, le permitieron al Atlético encontrar el camino a la victoria. Un doblete del capitán Juan Bautista Torres Obeid, otro de Facundo Scaiano (ingresó en el segundo tiempo), más los tries de Joaquín Sáenz de Miera y Eliseo Roger (reemplazó a Joaquín Sánchez a falta de cinco minutos para el cierre), completaron los seis ingresos al ingoal de Los Matreros. “Hicimos un buen partido en general”, coincidieron Juan Akemeier y Felipe Hileman, en diálogo con LA NACION. “Tuvimos paciencia y por momentos corregimos la disciplina, por eso creo que terminamos ganando”, agregó este último, el apertura, una de las figuras por su sobria conducción. Por su parte, Jerónimo Solveyra destacó la labor colectiva ante un rival y una cancha complicadas: “Es muy difícil venir acá y ganar. Lo hicimos y además nos llevamos el bonus. Hacía mucho tiempo que no veníamos a Los Matreros, y la verdad, el club está muy bueno y se generó un ambiente muy lindo”. En cuanto al juego, el solvente e ingenioso centro destacó: “En el segundo tiempo mejoramos, fue un partido de ida y vuelta y más divertido para la gente. En la primera parte habíamos cometido demasiados errores y por suerte pudimos corregir eso”.

Falta mucho camino para llegar a los play-off. La competencia es larga y dura. Y en el CASI tratan de no mirar la tabla de posiciones. No les genera ansiedad ni un desmedido entusiasmo el hecho de estar en la cima. “No miramos la tabla. Vamos partido a partido”, admitió Akemeier. “Tratamos de no mirarla, de ir partido a partido, pero bueno, por ahí se nos escapa la mirada. Nosotros tenemos que hacer lo nuestro y punto”, aseguró Hileman con una ancha sonrisa. Es que mirar a todos desde arriba gratifica, ilusiona al CASI. Aunque no corra, vaya despacito y por las piedras. Pisando firme. Sin estridencia ni alarde.

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