La Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, que celebra su 50° edición, ofrece una experiencia cultural única con más de dos días de visitas, homenajes a Perú, autores Nobel y la destacada presencia de la literatura brasileña.
La Feria Internacional del Libro de Buenos Aires merece al menos dos días de visitas por sus dimensiones, su agenda diaria de charlas y debates, su diversidad y sus enseñanzas. El país homenajeado este año es Perú, que trajo obras de Mario Vargas Llosa y montó un corredor digital con imágenes y narración del autor de Conversaciones en la Catedral y La guerra del fin del mundo. En su voz grabada, Vargas Llosa, fallecido el año pasado, habla sobre su método de trabajo y sus inspiraciones: su infancia en Arequipa, los viajes y las investigaciones que amaba.
La feria es una ventana a la cultura argentina, regional y mundial. Hay un espacio dedicado al escritor Jorge Luis Borges, donde se lee “Del laberinto se sale leyendo”. La agenda incluye presentaciones de escritores de varios países, entre ellos los premios Nobel de Literatura J.M. Coetzee (Sudáfrica) y Mo Yan (China), que hablarán con el público los días 6 y 7, y el 9 de mayo, respectivamente.
La feria también cuenta con pabellones que exhiben libros prohibidos durante la dictadura militar argentina (1976-1983) y cómo muchos fueron preservados al ser enterrados en patios de casas de lectores o familiares de militantes. Al cumplir 50 años, la feria innovó: la apertura no tuvo discurso, sino un diálogo con las escritoras argentinas Gabriela Cabezón Cámara, Selva Almada y Leila Guerriero, junto a la periodista María O’Donnell. Durante la apertura hubo protestas contra el secretario de Cultura del gobierno de Milei, Leonardo Cifelli, y se reclamó contra los recortes presupuestarios para el sector cultural.
Los stands de cada país reúnen libros, conversaciones con autores y consejos culturales. Portugal, por ejemplo, tiene un mapa con rutas turísticas de escritores como Eça de Queirós, Saramago y Fernando Pessoa. La feria reúne stands de provincias argentinas y de decenas de países: Brasil, Paraguay (con libros en guaraní), Uruguay, Chile, España, Italia, Ucrania, China y Estados Unidos, entre otros.
La maratón cultural es gratuita de lunes a jueves a partir de las 18 horas, atrayendo largas filas incluso en días fríos. En ese horario suelen realizarse espectáculos de tango. El miércoles 30, la orquesta Madero Tango, con bailarines del ‘2×4’, atrajo al público. La diversidad incluye religiones, comunidad LGBTI+, ONGs de inclusión, universidades y sindicatos.
En el stand brasileño se exhiben obras de Graciliano Ramos (Vidas Secas), Carla Madeira (Todo es río), Paulo Freire y Carolina María de Jesús (Cuarto de desechos). La feria comenzó el 23 de abril y se extiende hasta el 11 de mayo, en La Rural, Palermo. Abre de lunes a viernes de 14 a 22 h, y sábados, domingos y feriados de 13 a 22 h. Las entradas cuestan entre 8.000 y 12.000 pesos, con ingreso gratuito de lunes a jueves desde las 18 h. Muy recomendable.
