El avance de la inteligencia artificial está llevando a muchos estudiantes universitarios a replantear sus trayectorias profesionales, optando por carreras que prioricen habilidades humanas como el pensamiento crítico y la comunicación.
Hace dos años, Josephine Timperman llegó a la universidad con un plan claro: se anotó en analítica de negocios, convencida de que aprendería habilidades técnicas de nicho para destacar en el mercado laboral. Pero el avance de la inteligencia artificial trastocó esos cálculos. Las habilidades básicas que estaba aprendiendo —como análisis estadístico y programación— hoy pueden automatizarse con facilidad. “Todo el mundo tiene miedo de que la IA se quede con los empleos de nivel inicial”, cuenta Timperman, de 20 años, estudiante de la Universidad de Miami, en Ohio. Hace unas semanas decidió cambiarse a marketing, para desarrollar pensamiento crítico y habilidades interpersonales, áreas donde los humanos aún conservan ventaja. “No alcanza con saber programar. Hay que poder conversar, construir relaciones y pensar de manera crítica”, sostuvo.
Estudiantes universitarios coinciden en que elegir una carrera “a prueba de IA” es como disparar a un blanco en movimiento. Cerca del 70% de los universitarios considera que la IA es una amenaza para sus perspectivas laborales, según una encuesta de 2025 del Instituto de Política de la Escuela Kennedy de Harvard. Relevamientos de Gallup muestran que los trabajadores en Estados Unidos están cada vez más preocupados por ser reemplazados por nuevas tecnologías. La incertidumbre se concentra especialmente entre quienes cursan carreras tecnológicas o de formación técnica. En contraste, los estudiantes de carreras de la salud y ciencias naturales podrían verse menos afectados.
“Siempre vemos estudiantes que se cambian de carrera. Eso no es nuevo”, explicó Courtney Brown, vicepresidenta de Lumina, una organización sin fines de lucro. “Lo llamativo es que tantos digan que el motivo es la IA”. Una encuesta de Gallup entre jóvenes de la Generación Z detectó un aumento del escepticismo: el 48% de los trabajadores de esa generación cree que los riesgos de la IA superan sus beneficios. Parte del problema es que asesores, docentes y padres no tienen respuestas claras. “Tienen que navegar todo esto solos, sin un GPS”, graficó Brown.
En un panel en la Universidad de Stanford, Christina Paxson, presidenta de la Universidad Brown, señaló: “Tenemos que pensar muy en serio qué necesitan aprender los estudiantes para tener éxito en el mercado laboral dentro de 10, 20 o 30 años. Y nadie lo sabe. Creo que la clave va a estar en la comunicación, en el pensamiento crítico. Los fundamentos de una educación liberal probablemente sean hoy más importantes que aprender a programar en Java”.
Ben Aybar, de 22 años, se graduó de la Universidad de Chicago en ciencias de la computación y postuló a unos cincuenta empleos sin conseguir entrevistas. Decidió iniciar una maestría y trabaja medio tiempo como consultor en IA. “Las personas que sepan usar IA van a ser muy valiosas”, sostuvo, y consideró que surgirán nuevos puestos que requieran habilidades ligadas a esta tecnología.
