El mediático contrajo matrimonio en Búzios durante unas vacaciones con su pareja, Hernán Sanabria, de 22 años. Contó los detalles de una historia que comenzó por Instagram y que coronó con una bendición religiosa.
Guido Süller está emocionado: acaba de casarse en Buzios, en medio de unas vacaciones con su pareja desde hace dos años, Hernán Sanabria. Desde Brasil, Guido le dio a LA NACION detalles de esta historia de amor que llegó sin que él la esperara.
Se conocieron a través de Instagram y reconoce que él se resistió al principio por la gran diferencia de edad: el mediático le lleva más de 40 años a su enamorado. Pero el joven, decidido, viajó desde Jujuy para conocerlo y fue un flechazo.
«Vinimos de vacaciones y sin intención de casarnos, pero fueron tan románticas y llenas de amor que la quisimos coronar con una bendición de un pastor. Es un casamiento ante Dios, no por registro civil», explicó.
«Él se llama Hernán Sanabria, tiene 22 años, y es de San Pedro, Jujuy. Nos conocimos por Instagram. Me oponía a la relación debido a la diferencia de nuestras edades: nos llevamos más de 40 años. Él está empezando a vivir y yo casi terminando (risas), y además él es de Jujuy y yo de Buenos Aires. Pero él me insistía y un día se tomó un micro y se vino a Buenos Aires solamente para conocerme. Me pareció una demostración de amor enorme. De esto hace dos años», agregó.
«Llegó y no tenía dónde vivir, así que se vino a casa. La convivencia es una muestra muy importante de amor, porque ves lo lindo y lo feo. Le dije que iba a mostrarle mis miserias porque la cara linda la muestran todos y después se sacan las máscaras y son monstruos. Así que le conté mis defectos y le dije que a la mañana no me gusta que me hablen, que soy rencoroso, fastidioso (risas). Le pregunté si me quería igual y me dijo que sí. Es una persona muy sana. Nada de drogas, nada de excesos. No fuma. Este es un amor hermoso que no esperaba», sostuvo.
«Porque ya había cerrado la persiana del amor después de tantas traiciones, desilusiones y cuchillazos que me han dado. Porque me han acuchillado de frente y por la espalda. Hace días que me salió el divorcio de Tomasito, que en realidad se llama Marcos Loyola. A Tomasito lo inventé yo… Fui el doctor Frankenstein y creé a la criatura que se transformó en monstruo y terminó haciéndome juicio por daños y perjuicios. Totalmente ridículo. Me quiere sacar plata, pero no va a poder porque firmamos un acuerdo prematrimonial en una escribanía, y dice que todo lo mío es mío y todo lo de él es de él. Así que no sé qué pretende. Después de eso y otras cosas feas que me pasaron, pensé en pasar mi vejez en soledad. Y apareció ‘estampilla’… Así le digo porque está siempre pegado (risas)», detalló.
«Y llegó este amor que te sorprendió entonces… Sí. Y es muy lindo. Hablamos cosas profundas… Por ejemplo, yo le digo que voy a partir antes que él porque es lógico, soy mayor. Y dice cosas que me emocionan, como que cuando yo parta él va a partir conmigo porque no le interesa la vida sin mí. Está muy enamorado. Me levantó la autoestima que tenía por el piso, porque me rechazaban… Y Hernán me desea… Tanto que yo no puedo seguirle el ritmo (risas). Volvemos el lunes de Brasil. Estoy feliz porque es un regalo de la vida, de Dios. No le encuentro ningún defecto hasta ahora…. Me dijo que quiere estudiar enfermería. Porque le digo que voy a envejecer y le exagero un poco. Le digo que me meta en un geriátrico para no ser molestia de nadie. Y me dice que quiere estudiar para cuidarme», afirmó.
«Es editor de video y es productor de Pronto Guido, el programa que tengo en el streaming Mabel.Baradero. Porque nos mudamos al campo. Este amor es un regalo. ‘Cosecharás tu siembra’, dice el refrán. Estoy muy emocionado», concluyó.
