El argentino, director del OIEA, completó los 42 km en la capital austríaca. Este martes expondrá su visión ante la Asamblea General de Naciones Unidas en Nueva York.
El director general del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA), el argentino Rafael Grossi, corrió este domingo la maratón de Viena. La prueba se desarrolló apenas 48 horas antes de que el diplomático se presente ante la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York para defender su candidatura a secretario general del organismo mundial.
A los 65 años, Grossi recorrió las calles de la capital austríaca, ciudad que es sede del organismo que dirige. El circuito de 42 kilómetros que completó pasa por varios lugares destacados, desde la salida en el Vienna International Centre UNO-City, pasando por el Wiener Prater, la Ópera Nacional de Viena y el Palacio de Schönbrunn, hasta la meta en la Ringstraße, entre el Burgtheater y el ayuntamiento.
El argentino expondrá este martes a las 16 (hora argentina) ante la sede de Nueva York de Naciones Unidas su “visión de futuro”, y se someterá a un diálogo abierto con los representantes de los 193 Estados miembros. El próximo secretario general de la ONU será elegido en 2026 para iniciar su mandato el 1 de enero de 2027.
En la página oficial de su candidatura, el Ministerio de Relaciones Exteriores argentino sostiene que Grossi “representa una oportunidad excepcional para impulsar un multilateralismo eficaz, capaz de cumplir con el objetivo fundacional de la Organización: preservar la paz y la seguridad internacionales”.
La revista estadounidense Time eligió esta semana a Grossi como una de las 100 personas más influyentes de 2026. “Una forma de medir la eficacia de un diplomático es si, incluso cuando la gobernanza mundial pierde popularidad, los Estados siguen abriéndole las puertas”, introdujo la publicación al presentarlo.
Hace seis años que Grossi es el jefe de la OIEA, cargo que tomó después de haber sido embajador argentino en Austria. Al frente del organismo, el argentino intervino como mediador para evitar el colapso de una planta de energía nuclear atrapada en el fuego cruzado de la guerra en Ucrania, y se vio involucrado en un conflicto entre Irán, por un lado, e Israel y Estados Unidos por el otro, algo que le valió una amenaza de muerte y una custodia permanente.
En 2022, lideró la expedición que se adentró en una zona de guerra activa para inspeccionar la central nuclear ucraniana de Zaporiyia –la mayor de Europa–, que quedó bajo el control ruso. Su mayor exposición internacional la alcanzó durante las revisiones periódicas de las instalaciones nucleares de Irán. De hecho, Teherán lo acusó de haber sido el responsable de que Estados Unidos e Israel lanzaran en junio pasado los ataques contra sus centrales atómicas, y lo amenazó de muerte.
Tras conocerse su candidatura, el diplomático de carrera se mostró crítico del actual funcionamiento de las Naciones Unidas y prometió revitalizar el organismo en caso de ser electo. “Hay que volver a centrar a la ONU”, afirmó, “sobre todo en un mundo muy complicado, fragmentado, con tensiones, y con el regreso de la guerra en Europa”.
“La guerra vuelve en forma despiadada y la ONU tiene un aporte que la hace indispensable. Así que mi respuesta es esa, unas Naciones Unidas que funcionen, una organización que se desburocratice y que esté en el terreno. Tenemos un mundo convulsionado con más de 50 guerras… las Naciones Unidas no es una panacea, pero puede hacer mucho, puede hacer mucho más y ahí el papel del Secretario General es muy importante”, sostuvo en diálogo con Radio Mitre a mediados de noviembre del año pasado.
