El doctor Borja Quiroga desmiente un mito popular y explica por qué forzar la ingesta de líquidos durante la obstrucción puede agravar el dolor. Además, revela un hábito cotidiano que daña la vejiga.
Frente a un dolor lumbar intenso por un cálculo renal, es común escuchar el consejo de beber más agua para «expulsar» la piedra. Sin embargo, esta recomendación ampliamente difundida podría no ser la adecuada durante el episodio agudo de dolor, según explica el nefrólogo Borja Quiroga, médico del Hospital Universitario de La Princesa de Madrid.
En una entrevista para el pódcast Comiendo con María, el especialista fue contundente: «Lo que no se debe hacer nunca para eliminar una piedra es aumentar la ingesta de agua». Quiroga detalló que, cuando ya existe una obstrucción en el uréter (el conducto que lleva la orina desde el riñón), el riñón se dilata. Agregar más líquido en ese momento no ayuda a pasar la piedra, sino que puede aumentar la presión y, en consecuencia, el dolor. «Si yo le enchufo más agua al final se me va a hacer más grande ese stop, se va a dilatar más el uréter y, por tanto, lo que me va a generar es más dolor», ilustró.
El enfoque correcto, según el nefrólogo, no está en «empujar» el cálculo, sino en manejar el dolor. En la mayoría de los casos, el cuerpo logra expulsar la piedra de manera espontánea. «La piedra va a terminar saliendo sola. Lo que hay que tratar ahí es el dolor, para que se expulse sin dolor», afirmó. Solo cuando esto no ocurre, se procede a intervenciones médicas como la fragmentación con láser o técnicas endoscópicas.
Más allá de los cólicos, Quiroga también alertó sobre un hábito cotidiano que perjudica la salud urinaria: postergar de forma habitual la micción. Este comportamiento, aparentemente inofensivo, puede afectar la capacidad de contracción de la vejiga a largo plazo, derivando en problemas para vaciarla completamente e incluso favoreciendo la incontinencia. Además, la orina residual incrementa el riesgo de infecciones urinarias, ya que las bacterias encuentran un entorno propicio para multiplicarse.
La medida preventiva más simple, según el experto, es orinar con regularidad y asegurar un vaciado completo. En conclusión, mientras una hidratación adecuada es fundamental para prevenir la formación de cálculos, forzarla durante la crisis no es recomendable. Ante síntomas intensos, la consulta con un profesional de la salud es siempre el primer paso.
