La periodista, reconocida por su trabajo en calle, explicó que su salida del Grupo Clarín responde a una búsqueda de crecimiento profesional que no encontró espacio en el canal.
Tras 15 años de ser una de las caras más reconocidas de la pantalla de TN y El Trece, la periodista Cecilia Insinga decidió finalizar su etapa en el Grupo Clarín. Su salida generó impacto en el ambiente mediático, y la conductora optó por explicar con honestidad los motivos que la llevaron a dar un paso al costado del multimedio donde desarrolló gran parte de su carrera.
A través de sus redes sociales y en declaraciones posteriores, Insinga fue categórica al señalar que su renuncia no respondió a un conflicto puntual, sino a una búsqueda de crecimiento que se vio truncada. «No tuve el lugar que yo quería», afirmó, dejando entrever una interna profesional sobre el protagonismo y las oportunidades dentro del canal.
Según explicó, tras una década y media de trabajo ininterrumpido, sintió que había alcanzado un techo y que la estructura de la señal ya no le ofrecía el espacio de despliegue que su trayectoria ameritaba. La periodista, esposa de Diego Brancatelli, subrayó que la decisión fue estrictamente profesional. «Sentí que no era el lugar en el que quería estar», aseguró, marcando una distinción entre el cariño por sus compañeros y la insatisfacción con decisiones editoriales o de programación que la relegaban a roles que ya no la motivaban.
Insinga, quien se destacó cubriendo movilizaciones sociales y noticias de último momento en la calle, reconoció que dejar la estabilidad de un canal líder fue un proceso de mucha reflexión. Sin embargo, priorizó su bienestar y la posibilidad de explorar nuevos horizontes donde su labor sea valorada con la jerarquía que busca.
