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Reconfiguración en el mercado de telecomunicaciones: Claro y Telecentro enfrentan la fusión de Telecom y Movistar

La exigencia regulatoria de desinvertir millones de líneas abre una oportunidad para los competidores, mientras el mercado argentino, ya maduro, se enfoca en la calidad del servicio y la captación de clientes de alto valor.

La obligación de desinvertir millones de líneas abre una ventana inédita en el mercado argentino de las telecomunicaciones. Mientras Telecom redefine su estrategia para preservar ingresos, sus rivales salen a disputar clientes en un negocio cada vez más enfocado en escala y rentabilidad. Este movimiento responde a una exigencia regulatoria que busca mitigar la concentración de mercado que generará la eventual integración de activos de Telefónica en Telecom.

El mercado de telecomunicaciones entra así en una etapa de reconfiguración profunda. La integración de las operaciones de red, espectro y base de clientes entre Telecom y Telefónica redefine drásticamente el mapa, y también obliga al resto de los jugadores, especialmente a Claro y Telecentro, a reaccionar con un plan de inversiones y ofertas comerciales para evitar ser marginados.

Según fuentes de Telecom, el plan de inversiones del nuevo grupo fusionado apunta a consolidar una red unificada de alta capacidad, con un foco principal en el despliegue acelerado de la tecnología de telefonía móvil de quinta generación (5G) y la expansión masiva de la red de fibra óptica hasta el hogar (FTTH). La estrategia es evitar la superposición innecesaria de infraestructura, unificar los activos existentes, y concentrar el capital en nuevos desarrollos tecnológicos de alto valor añadido.

En ese marco, uno de los ejes centrales será el avance hacia la implementación de 5G Standalone (SA), junto con la incorporación de herramientas de gestión de red avanzadas como el «network slicing». Esta capacidad técnica permite segmentar la red para ofrecer servicios diferenciados y con garantía de calidad a mercados específicos como grandes empresas, industrias 4.0 y centros de datos.

Del otro lado del tablero, la exigencia de desinversión de activos y clientes impuesta por el regulador antimonopolio abre una oportunidad concreta para Claro. La compañía, controlada por el gigante de las telecomunicaciones América Móvil, busca posicionarse de manera estratégica para captar una porción significativa de los millones de clientes móviles que deberán migrar a un nuevo operador.

El debate por el acceso al espectro radioeléctrico también forma parte central de la disputa. Directivos de la empresa de origen mexicano cuestionaron en su momento la potencial acumulación de frecuencias en manos del nuevo grupo, al considerar que esto podría generar una barrera de entrada y afectar la competencia efectiva a largo plazo.

En paralelo a esta disputa regulatoria, Claro analiza su participación en futuros procesos de asignación de espectro, incluyendo posibles subastas. El objetivo primordial es reforzar sustancialmente su capacidad de red y ganar peso en el segmento corporativo.

Otro actor que busca aprovechar la reconfiguración del mercado es Telecentro. La compañía definió un plan de inversión que asciende a $15.000 millones de pesos (unos u$s17 millones) para expandir de manera intensiva su red de fibra al hogar durante el año 2026. La meta operativa es sumar unos 500.000 nuevos hogares en el área metropolitana de Buenos Aires (AMBA), una zona de alta densidad y mayor rentabilidad.

En el plano comercial, la empresa apunta a captar clientes mediante promociones agresivas asociadas a la portabilidad numérica y la oferta de paquetes convergentes de alta velocidad y contenido. La estrategia se centra en retener a sus usuarios actuales y atraer a aquellos que se encuentran en zonas donde la integración de redes de los dos grandes actores aún no esté consolidada.

El trasfondo de esta ofensiva de inversiones es un mercado que se encuentra en un punto de madurez: ya no crece en volumen de clientes, pero sí en las exigencias de infraestructura y calidad de servicio. En la Argentina, el mercado de telefonía móvil está saturado, con alrededor de 64 millones de accesos activos y una penetración que supera el 120%. Por su parte, la banda ancha fija alcanza unos 11,9 millones de hogares conectados, cerca del 80% del total. En este contexto de madurez, la competencia se desplaza hacia la captura de clientes de alto valor y la optimización de la rentabilidad.

Fuentes cercanas a Telecom indicaron que la compañía prepara argumentos sólidos ante la Autoridad Nacional de la Competencia (ANC) para mitigar el alcance de las desinversiones exigidas.

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