Una investigación científica analizó cuánto tiempo persiste el apego emocional hacia una expareja y explica los mecanismos psicológicos que hacen difícil el desprendimiento.
Frases como «tenés que soltar» o «el tiempo lo cura todo» son comunes ante una ruptura amorosa, pero un estudio científico aporta datos concretos sobre el tiempo real que puede llevar superar una relación. La investigación, publicada en 2025 por psicólogos de la Universidad de Illinois, analizó a 328 adultos que habían tenido relaciones de al menos dos años y que ya habían terminado.
Los resultados mostraron que, en promedio, se necesitan alrededor de 4,18 años para que una expareja pase a ser alguien del pasado. Sin embargo, el dato más llamativo indica que el desapego emocional completo puede demorar hasta ocho años. Los autores remarcaron que la variabilidad individual es alta y que, en algunos casos, los sentimientos nunca desaparecen del todo.
En diálogo con Clarín, la psicóloga y sexóloga Mariana Kersz explicó las razones detrás de esta dificultad. «Después de una separación, el cerebro sigue buscando ese vínculo porque estaba asociado al sistema de recompensa, que libera dopamina y genera placer. Cuando se corta, aparece una especie de ‘síndrome de abstinencia'», sostuvo. Agregó que la oxitocina, hormona vinculada al apego, hace que se siga percibiendo al ex como una fuente de seguridad.
Kersz también señaló que la memoria tiende a sesgar los recuerdos, idealizando lo positivo y dejando de lado lo negativo. Según la especialista, separarse implica una desregulación emocional y no depende solo de una decisión consciente, sino de un proceso donde «es necesario reentrenar al cerebro para que pueda generar nuevas conexiones seguras».
Para atravesar el duelo, la psicóloga sugiere generar endorfinas, cortar los estímulos que activen el sistema de recompensa y aprender a regularse emocionalmente.
