Una investigación publicada en Science, basada en 17 años de datos de GPS y acelerómetros de 850 animales, concluye que el aprovechamiento de corrientes de aire reduce el gasto energético del vuelo en aves planeadoras.
Un estudio publicado en la revista Science y liderado por el Instituto Max Planck de Comportamiento Animal y la Universidad de Swansea concluyó que el vuelo de las aves silvestres puede tener un costo energético menor que la natación cuando los animales aprovechan las corrientes atmosféricas. La investigación, difundida este martes, combinó 17 años de datos de GPS y acelerómetros de 850 aves y murciélagos de 38 especies, junto con cuatro años de registros de radar de animales voladores más pequeños. Participaron 68 científicos de instituciones internacionales.
El trabajo tomó como ejemplo a un cóndor andino y un cisne trompetero, ambos de unos 11 kilos. Según los registros, el cóndor gasta una quinta parte de la energía del cisne por kilómetro recorrido. La diferencia se atribuye al uso de corrientes ascendentes: el cóndor aletea el 0,1% del tiempo, mientras que el cisne lo hace el 99%.
La autora principal, la profesora Emily Shepard, afirmó que cuando los animales pueden aprovechar las corrientes atmosféricas naturales obtienen “combustible gratuito del cielo”. La clasificación tradicional que ubicaba a la natación como el desplazamiento más eficiente surgió de mediciones en tanques de natación, túneles de viento y cintas de correr, según el estudio.
Los investigadores usaron acelerómetros para distinguir entre aleteo y planeo, y GPS para cruzar cada tramo del recorrido con el viento y las corrientes de aire ascendente. Así estimaron cuánta energía gastaba cada ejemplar por metro recorrido. Al comparar los datos, las 50 especies estudiadas se dividieron en planeadoras y aleteadoras. Entre las planeadoras, cuanto mayor era el peso del ave, menos aleteaba y menor era su costo de transporte.
Las siete especies de buitres analizadas volaron en conjunto 128.000 días y más de 4,3 millones de kilómetros, aleteando entre el 0,1% y el 7% del tiempo. Shepard comparó el uso de las columnas de aire caliente con “nosotros cuando subimos en ascensor hasta el último piso”.
El estudio señaló que las aves planeadoras de mayor tamaño dependen de condiciones atmosféricas adecuadas, lo que limita cuándo y dónde pueden volar. Las aves que aletean, en cambio, tienen un costo energético más alto pero se adaptan a condiciones más variables; el viento es el factor que más las afecta. Kamran Safi, otro de los autores principales, advirtió que “si las condiciones atmosféricas cambian, también lo hará el costo del vuelo”, lo que podría alterar rutas de migración y lugares de establecimiento de especies.
