Un experimento iniciado en 1879 por el botánico William James Beal en la Universidad Estatal de Michigan logró que 20 semillas germinaran después de permanecer más de un siglo bajo tierra. El estudio, que continúa hasta 2100, busca determinar la longevidad de las semillas en el suelo.
Un experimento de seguimiento continuo iniciado en 1879 en la Universidad Estatal de Michigan (MSU) registró la germinación de 20 semillas que permanecieron enterradas durante 142 años. El proyecto, conocido como William James Beal, lleva el nombre del botánico que lo comenzó para determinar cuánto tiempo podían permanecer latentes las semillas de plantas comunes y germinar al exponerse a condiciones favorables.
Beal describió el procedimiento: “Seleccioné 50 semillas recién germinadas de 23 especies diferentes de plantas. Luego preparé 20 lotes con el fin de analizarlos en distintos momentos. El contenido de cada lote se mezcló bien con arena algo húmeda y se colocó en una botella de medio litro”. Las botellas fueron enterradas en una loma arenosa del campus de la MSU, colocadas casi boca abajo con una ligera inclinación para evitar la acumulación de agua y permitir la entrada de humedad y tierra. Cada botella contiene 1.050 semillas.
Según la MSU, “durante los primeros 40 años del experimento, se desenterraron ocho de las 20 botellas, ya que se realizaban pruebas de germinación cada cinco años”. Posteriormente, las pruebas se realizaron cada 10 años. En 1980, con motivo del centenario, el intervalo se amplió a 20 años. La botella número 16 fue desenterrada en 2021 y la siguiente de las cuatro restantes será desenterrada en 2040.
En 2021, 20 semillas de la botella abierta ese año germinaron y parecen pertenecer a la misma especie, Verbascum blattaria. Los investigadores señalaron que el éxito del Verbascum demuestra que esta semilla resistente es una opción para futuros experimentos sobre su viabilidad. Asimismo, indicaron que antes pensaban que las plantas de semillas muy pequeñas no sobrevivirían tanto tiempo, mientras que ahora consideran que probablemente muchas plantas con semillas pequeñas pueden sobrevivir varios siglos en la tierra.
El experimento continúa con cuatro botellas enterradas en el campus de la MSU y, al ritmo actual, finalizará en 2100. Los científicos han considerado ampliar el intervalo de apertura de las botellas a 50 años, aunque un intervalo más prolongado dificultaría saber con exactitud cuándo dejaron de ser viables las semillas y plantearía dificultades para mantener la continuidad entre generaciones de científicos. En el futuro, los investigadores utilizarán dos botellas: una para plantar las semillas como en el experimento original y otra para muestreo destructivo, necesario para analizar la degradación del ADN, ARN y otros procesos metabólicos.
