Emilia Saravia, oriunda de Salta, abrió junto a su pareja Tatú Rizzi el restaurante La Imperfecta en el barrio de Palermo, donde elaboran empanadas salteñas con receta familiar. El local, en Honduras 4416, utiliza un horno de barro a 400 grados y ofrece variedades de carne, queso, pollo y matambre.
Emilia Saravia nació en Salta Capital y en 2011 se radicó en Buenos Aires. Trabajó varios años en una bodega salteña antes de dedicarse a la gastronomía. En 2019, junto a su pareja Tatú Rizzi, abrió el restaurante El Imperfecto en Gascón 1417, Palermo. En diciembre de 2023 inauguró La Imperfecta en Honduras 4416, un local dedicado exclusivamente a empanadas.
El horno de barro de La Imperfecta alcanza entre 380 y 400 grados. Según Saravia, la cocción es rápida y permite que la masa tome color y el relleno conserve sus jugos. Las empanadas se elaboran en el día y no se congelan.
La receta de las empanadas salteñas incluye carne cortada a cuchillo, papa, huevo, cebolla de verdeo y condimentos como pimentón de Cachi, ají y comino. Saravia señala que una buena empanada salteña debe ser pequeña, de tres o cuatro bocados, con masa fina y resistente, y un mínimo de 15 repulgues.
Además de las de carne, el local ofrece variedades de queso con cebolla y papa, pollo, una opción de la casa con carne molida, maní, limón y siete especias, y una tucumana con matambre de cocción lenta. Para acompañar se sirven cervezas salteñas y locales, vino por copa o botella, y vermut. De postre, flan con dulce de leche y crema.
Saravia anunció un nuevo proyecto: Casa Saravia, un almacén de ramos generales en Villa Crespo dedicado a productos de Salta y Jujuy. El espacio combinará venta de mercadería regional con una propuesta informal para comer y beber. Ofrecerá especias, vinos, colaciones, nueces confitadas, vajilla de barro, ponchos y artesanías, además de café, quesos, fiambres y vinos por copa.
La pareja tenía previsto casarse en 2019, pero la pandemia pospuso la celebración. Luego surgieron los proyectos gastronómicos y la fiesta quedó pendiente. Saravia afirmó: “La fiesta es una cuenta pendiente, pero cuando miro todo lo que pasó desde aquel primer proyecto hasta hoy, también siento que tuvimos otras formas de celebrar. Construimos una vida juntos, una familia gastronómica y proyectos que nos representan”.
