El embajador estadounidense ante la ONU, Mike Waltz, solicitó a los Estados miembros votar en contra del texto presentado por Cuba contra el embargo de Washington, en una sesión marcada por un cruce con el canciller cubano Bruno Rodríguez.
El embajador de Estados Unidos ante la ONU, Mike Waltz, instó este martes a los Estados miembros de la Asamblea General a votar en contra de la resolución contra el embargo de Washington a La Habana.
«No contribuyan con sus votos al maltrato del pueblo cubano. El régimen ha recurrido a una mentira absoluta y rotunda al afirmar que Estados Unidos está amenazando a los países con represalias por su voto. Son ellos quienes están amenazando a los países con represalias por este voto», declaró Waltz ante la Asamblea General.
El diplomático estadounidense intervino en la primera de las dos sesiones previstas sobre la propuesta de resolución que Cuba presenta contra el embargo.
«Cuando La Habana les pida su voto, quiero que recuerden lo que han visto hoy aquí», añadió.
Waltz sostuvo que «no existe el bloqueo». «Esta es la mentira que les pido a todos que examinen detenidamente. No hay ningún bloqueo. Un bloqueo es un cerco de buques militares alrededor de una isla. No existe», afirmó tras una de las interrupciones del canciller de Cuba, Bruno Rodríguez.
Waltz y Rodríguez protagonizaron un enfrentamiento durante la sesión con gritos y reproches que llevaron al presidente de la Asamblea General, Khalilur Rahman, a amenazar con suspender la sesión.
El representante estadounidense afirmó que en los primeros ocho meses del año, las empresas estadounidenses exportaron mercancías por valor de «más de 876 millones de dólares». Además, mencionó que «Belice, Canadá, Chile, China, Colombia, México, Rusia, España, Uruguay, la Unión Europea, la Caricom y las propias Naciones Unidas han llevado cargamentos a Cuba».
El embajador acusó a Cuba de utilizar cada año la ONU para «mentir al pueblo cubano» diciéndoles que «el mundo está de su lado». «Ustedes están participando en eso. Son cómplices», concluyó.
La resolución, que este año será votada por trigésima cuarta vez, suele contar con el respaldo de una gran parte de la Asamblea General y con el voto en contra, prácticamente en todas las ocasiones, de Estados Unidos e Israel, a los que se suelen sumar sus aliados más cercanos.
