Luiz Inácio Lula da Silva obtuvo el 52% de los votos en el balotaje del 25 de octubre frente a Jair Bolsonaro, quien alcanzó el 48%. El resultado representa un aumento de más de 10 millones de votos para Lula respecto de la primera vuelta.
Luiz Inácio Lula da Silva ganó la segunda vuelta electoral en Brasil con casi el 52% de los votos, equivalentes a 64,2 millones de sufragios, frente al 48% de Jair Bolsonaro, que obtuvo 59,8 millones. La diferencia entre ambos fue de algo más de 4 millones de votos.
En la primera vuelta, realizada el 4 de octubre, Bolsonaro había obtenido el 47% y Lula el 45%. Lula sumó 10 millones de votos entre ambas instancias, mientras que Bolsonaro agregó 3 millones.
Lula, del Partido de los Trabajadores (PT), asumirá su cuarto mandato presidencial. Es el primer presidente en la historia democrática de Brasil que pierde la primera vuelta y gana la segunda, y el primero en el país en gobernar cuatro veces.
Tras la primera vuelta, la campaña de Lula implementó una serie de medidas económicas. Entre ellas, la reducción de la jornada laboral de 44 a 40 horas semanales, que fue apoyada por Bolsonaro en el Senado. También se anunciaron la condonación de deudas con el Estado para emprendedores independientes, la compra de deudas bancarias, créditos blandos para taxistas, el anticipo y aumento de la asignación Bolsa Familia, créditos para primera vivienda, un subsidio de hasta 10.000 reales para universitarios que inicien un emprendimiento y transporte público gratuito los fines de semana.
En el plano de la seguridad, Lula declaró en entrevistas televisivas que evaluaba bajar la edad de imputabilidad de 18 a 16 años, crear un Ministerio de Seguridad y promover una reforma constitucional para ampliar la injerencia de las fuerzas federales, actualmente en manos de los estados.
El PT denunció formalmente a la empresa Meta por alterar algoritmos en Brasil para favorecer a Bolsonaro, según declaraciones del partido. Medios brasileños expusieron el alcance de esas modificaciones para los usuarios.
Analistas como Caio Manhanelli señalaron que el desempeño de Flávio Bolsonaro en los debates televisivos no convenció, mientras que Lula se mostró más activo.
Durante la campaña, un grupo de obispos llamó a los católicos a votar por Lula. Bolsonaro había desmentido versiones sobre una eventual solicitud al Vaticano para remover obispos en Brasil y sobre la pérdida del reconocimiento oficial de la Virgen de Aparecida como patrona del país.
Bolsonaro no reconoció la derrota y anunció que judicializará el resultado. No se registraron incidentes que pusieran en riesgo la democracia, a diferencia de enero de 2023, cuando seguidores de Bolsonaro tomaron el Palacio de Planalto.
Lula gobernará con un Congreso en el que el bolsonarismo y la centroderecha ocupan buena parte de las bancas.
El resultado deja abiertas preguntas sobre su impacto en la región y en las elecciones argentinas de 2027.
