Ronen Bar, exdirector del Shin Bet, presentó una demanda por difamación contra el primer ministro Benjamín Netanyahu ante el Tribunal de Distrito de Tel Aviv. El reclamo, de tres millones de shekels (casi un millón de dólares), se centra en las acusaciones que el jefe de Gobierno le dirigió por el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023.
Ronen Bar, exdirector del Shin Bet, el servicio de seguridad interior de Israel, presentó este miércoles una demanda por difamación contra el primer ministro Benjamín Netanyahu ante el Tribunal de Distrito de Tel Aviv. El reclamo, de tres millones de shekels (casi un millón de dólares), se centra en las acusaciones que el jefe de Gobierno le dirigió por el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023.
La presentación llega a menos de dos semanas de las elecciones del 27 de octubre, en las que, según las encuestas, Netanyahu enfrenta una competencia ajustada para seguir en el poder. En campaña, la oposición lo critica por no haber evitado el ataque.
Qué dice la demanda
El conflicto se originó el 28 de septiembre, cuando Netanyahu publicó en X que Bar había ocultado información de inteligencia antes del ataque y le atribuyó «fallas y delitos». Bar respondió con un escrito judicial de 134 páginas, donde lo acusa de «mentir para cubrirse» y califica esas afirmaciones como una «calumnia maliciosa y totalmente falsa».
Según el exjefe de inteligencia, le advirtió al primer ministro en más de 20 oportunidades sobre el fortalecimiento de Hamás en Gaza. La primera alerta habría sido en noviembre de 2022, y las siguientes se intensificaron en agosto y septiembre de 2023. La demanda sostiene que las políticas de Netanyahu durante años «aumentaron los peligros que representaban las organizaciones terroristas en Gaza», entre ellas permitir el ingreso de fondos de Catar a la Franja, a pesar de que los servicios de inteligencia habían detectado que parte de ese dinero llegaba al brazo armado de Hamás.
Bar también incluyó un plan estratégico que le entregó en julio de 2023 y que el primer ministro le devolvió con una anotación: «Esta no es una directriz propia de un jefe de servicio. En una democracia, el Shin Bet no es responsable de definir la estrategia nacional de Israel».
Además, pidió que se haga pública la agenda de reuniones que Netanyahu mantuvo con autoridades de seguridad y funcionarios extranjeros antes del ataque, y lo instó a no ampararse en su inmunidad.
La madrugada del ataque
Uno de los puntos centrales de la disputa es qué pasó en las horas previas al ataque. Bar asegura que el Shin Bet emitió una alerta a todos los organismos de seguridad desde las 3:03 y que llamó al secretario militar del primer ministro, el general Avi Gil, en cuanto surgieron indicios de un posible ataque. Afirma que no tenía el número directo de Netanyahu y que este no le devolvió el llamado ni intervino en las primeras horas.
La respuesta llegó a través de un comunicado del Likud, el partido de Netanyahu: «Ronen, ¿hablás en serio? Tenías mi número en la línea roja y podrías haberme llamado de inmediato, como hacen todos los jefes de seguridad». Y agregó: «¿Cuántas vidas podríamos haber salvado si tan solo hubieras llamado a tiempo?». El primer ministro sostiene que habría podido frenar el ataque si Bar o los jefes militares lo hubieran despertado esa madrugada.
Bar dejó el cargo en junio de 2025. En ese momento admitió que «todos los sistemas colapsaron» en la agencia y que el Shin Bet «no logró dar la alarma». En la demanda reitera ese reconocimiento: «Como exjefe del Shin Bet, asumo la responsabilidad de que la agencia, por su parte, falló a la hora de proporcionar la inteligencia necesaria sobre el ataque del 7 de octubre y el momento en que se produciría».
Sin embargo, sostiene que eso no exime al primer ministro y que recurrió a la Justicia ante la falta de una comisión estatal de investigación. «A falta de una comisión de investigación estatal, la verdad saldrá a la luz en los tribunales», escribió.
Qué pasó el 7 de octubre de 2023
Milicianos de Hamás ingresaron a Israel por tierra y en parapentes y atacaron distintos puntos, entre ellos el festival de música Nova. Según un recuento de la agencia AFP basado en cifras oficiales israelíes, murieron 1.221 personas y 251 fueron secuestradas y trasladadas a Gaza, 44 de ellas ya sin vida.
La ofensiva que Israel lanzó en respuesta sobre la Franja dejó más de 74.300 muertos, según el Ministerio de Salud de Gaza, que depende de Hamás y cuyas cifras la ONU considera en general fiables.
