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Dengue en Argentina: impacto del súper Niño y medidas de prevención para el verano 2026-2027

El dengue vuelve a la agenda sanitaria argentina ante el verano 2026-2027 y la influencia de El Niño. Las lluvias pueden aumentar los criaderos del mosquito transmisor, aunque la evolución de los contagios depende de múltiples factores. La prevención comienza en los hogares y requiere vigilancia epidemiológica y atención oportuna.

El dengue vuelve a ocupar un lugar en la agenda sanitaria argentina ante el verano 2026-2027 y la influencia de El Niño. Las lluvias pueden aumentar la disponibilidad de agua donde se reproduce el mosquito transmisor, aunque la evolución de los contagios depende de más factores que el clima. El desafío preventivo comienza en los hogares y requiere, además, vigilancia epidemiológica y atención oportuna de los casos.

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Los modelos informados por el Servicio Meteorológico Nacional para el trimestre septiembre-octubre-noviembre de 2026 contemplaban la persistencia de El Niño con intensidad fuerte o muy fuerte. Ese escenario aporta información sobre las condiciones climáticas esperadas, pero no determina por sí mismo cuántas personas podrían enfermar: para evaluar el riesgo sanitario también es necesario observar la presencia del mosquito y la circulación del virus.

Cómo se relacionan las lluvias con el mosquito del dengue

La transmisión se produce principalmente cuando un Aedes aegypti infectado pica a una persona. La Organización Mundial de la Salud identifica al dengue como una infección especialmente presente en ambientes urbanos y semiurbanos, y señala que su expansión está asociada con factores como las condiciones climáticas, la urbanización y la movilidad de la población. Por eso, contar mosquitos o medir precipitaciones ofrece apenas una parte del panorama.

En las viviendas, el problema puede comenzar en objetos cotidianos: baldes, juguetes, bebederos y otros recipientes capaces de conservar agua. Los huevos adheridos a sus paredes pueden persistir durante períodos de bajas temperaturas, lo que explica la importancia de sostener la limpieza incluso fuera del verano. Con condiciones favorables, esos lugares permiten que continúe el ciclo del insecto.

La relación con las precipitaciones tampoco es uniforme. En declaraciones a Clarín, el infectólogo Tomás Orduna, exjefe del Servicio de Medicina Tropical y Medicina del Viajero del Hospital Muñiz, explicó que una lluvia muy intensa puede desbordar determinados recipientes y arrastrar larvas. Ese efecto localizado no elimina el riesgo: otros objetos pueden conservar agua estancada después de la tormenta y funcionar como criaderos.

Al dengue lo prevenimos entre todos

Prevención del dengue: qué revisar después de una tormenta

La medida doméstica central consiste en eliminar los recipientes innecesarios y evitar que los objetos útiles acumulen agua. El Ministerio de Salud recomienda dar vuelta, cubrir o resguardar los elementos que permanecen al aire libre, además de mantener limpios los espacios donde puede juntarse lluvia o agua de riego. La revisión debe incluir patios, jardines y balcones.

Vaciar los recipientes es una parte de la tarea, pero también hay que frotar o cepillar sus paredes internas para desprender los huevos. En los bebederos de animales, las recomendaciones oficiales incluyen limpiar y renovar el agua regularmente. También aconsejan revisar canaletas y desagües, porque la prevención requiere atender los puntos menos visibles de acumulación.

Para reducir las picaduras, la OMS recomienda utilizar repelentes, ropa que cubra la piel y barreras como mosquiteros en ventanas. La protección durante el día resulta especialmente relevante por los hábitos del mosquito transmisor. Estas medidas complementan la eliminación de criaderos y deben sostenerse aunque una persona haya recibido la vacuna.

Vacuna contra el dengue: por qué hay que completar el esquema

En Argentina, la vacuna Qdenga fue aprobada por la ANMAT en 2023 y se utiliza dentro de una estrategia que combina acciones nacionales y jurisdiccionales. El esquema consta de dos dosis separadas por tres meses. El Ministerio de Salud advierte que no existen datos consistentes de protección con una única aplicación, por lo que completar la segunda dosis es fundamental.

La disponibilidad de vacunas tampoco permite equiparar dosis entregadas con personas protegidas: una distribución puede incluir aplicaciones pendientes y una primera dosis no representa un esquema completo. Para acceder a la vacunación, corresponde consultar los criterios vigentes de cada jurisdicción y evaluar la indicación individual. La cartera sanitaria establece contraindicaciones, entre ellas embarazo, lactancia y compromiso de la respuesta inmune.

Una infección anterior no descarta un nuevo episodio de dengue. La OMS advierte que las personas que se infectan por segunda vez tienen mayor riesgo de desarrollar una forma grave, aunque esto no implica que todas las reinfecciones sean severas. Además, muchas infecciones transcurren sin síntomas, por lo que alguien puede desconocer que estuvo expuesto al virus anteriormente.

Entre los síntomas frecuentes figuran fiebre, dolor de cabeza, molestias detrás de los ojos, dolores musculares y articulares, náuseas y erupciones. El dolor abdominal intenso, los vómitos persistentes, el sangrado y la dificultad para respirar requieren atención inmediata. Las señales de gravedad pueden aparecer cuando la fiebre baja, de modo que ese descenso no siempre indica recuperación.

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