María Reiche, matemática y geógrafa alemana, dedicó su vida al estudio y protección de los geoglifos de Nazca en Perú. Nacida en Dresde en 1903, llegó a Perú en 1932 y falleció en 1998.
María Reiche nació en Dresde, Alemania, en 1903. Fue la mayor de tres hermanas y se graduó en Matemáticas, Física y Geografía. En 1932 viajó a Perú para trabajar como institutriz de las hijas del cónsul alemán en Cusco. Tras finalizar esa tarea, regresó brevemente a Alemania y luego emprendió un viaje sin retorno a Perú.
Se estableció en Lima, donde dictó clases de alemán. Su primera alumna fue Amy Meredith, dueña del salón de té Panamerican, quien financió sus investigaciones. En una declaración, Reiche expresó: «Tengo definida mi vida hasta el último minuto de mi existencia. El tiempo será poco para estudiar la maravilla que encierran las pampas de Nazca, allí moriré. Si cien vidas tuviera, las daría por Nazca. Y si mil sacrificios tuviera que hacer, los haría, si por Nazca fuera».
Reiche se interesó en los geoglifos de Nazca, figuras dibujadas en el suelo con formas de criaturas. El arqueólogo estadounidense Paul Kosok incentivó su investigación. Con base en sus conocimientos en matemáticas, física y geografía, Reiche determinó que los antiguos pobladores usaron esas figuras para establecer el ritmo de las estaciones, conocer el momento de la cosecha y el ciclo de las lluvias.
Dedicó su vida a proteger y limpiar las líneas de polvo y tierra, lo que le valió el apodo de «la mujer que barre el desierto». Adoptó la nacionalidad peruana y se identificó como «chola». Manifestó que quería, con su obra, «ser un instrumento para eliminar las injusticias y para que los peruanos recuperen su propia estimación».
María Reiche murió en 1998, a los 95 años, en Perú, país que la honró y la lloró como propia.
