El calendario electoral en Brasil, Israel y Estados Unidos, junto con las negociaciones internas en Argentina, marcan la agenda política de octubre.
El próximo domingo se realizará la primera vuelta de las elecciones en Brasil, donde el presidente Luiz Inácio Lula da Silva enfrenta al candidato Flávio Bolsonaro. Los pronósticos indican la posibilidad de una segunda vuelta. Las recientes medidas del gobierno brasileño, como la prohibición de las apuestas deportivas y la compra por parte del Tesoro de deudas de familias vencidas en los bancos, podrían influir en las chances de reelección de Lula.
Dos días después del balotaje en Brasil, el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, buscará renovar su liderazgo en las urnas. El sistema parlamentario israelí implica que su futuro depende de alianzas políticas, en un contexto de números ajustados y una condena por corrupción pendiente.
El 3 de noviembre se celebrarán las elecciones legislativas en Estados Unidos. Según las encuestas, el expresidente Donald Trump podría perder la Cámara de Representantes y está en duda si mantendrá el control del Senado.
En la Asamblea General de la ONU, el presidente Javier Milei pronunció un discurso en el que cuestionó el rol del organismo en la disputa por las Islas Malvinas y calificó a sus integrantes como «parásitos». Estas declaraciones podrían afectar la candidatura del argentino Rafael Grossi a la secretaría general de la ONU, quien además enfrenta vetos de Rusia y Gran Bretaña.
En el ámbito local, durante octubre se definirá si se implementarán las primarias obligatorias (PASO). El oficialismo deja trascender que casi está acordado. El peronismo necesita las PASO para resolver su candidatura y liderazgo, con posiciones internas divergentes: el gobernador Axel Kicillof se inclinaría por un acuerdo de cúpula.
El macrismo puso en pausa el acuerdo con La Libertad Avanza. Desde el gobierno señalan que en la negociación se pide que la Ciudad de Buenos Aires siga como bastión del PRO y se reclaman dos ministerios del gabinete de Milei. Los hermanos Milei rechazan cualquier forma de cogobierno.
Las diferencias con Mauricio Macri, quien inició una gira nacional, son menores en comparación con las que podrían surgir si Patricia Bullrich reclama una interna con Milei para dirimir la candidatura 2027. Voceros oficialistas indican que Bullrich busca acumular poder diferenciándose en temas como Adorni, libertad de prensa y discapacidad, y que aspira a integrar la mesa chica del gobierno. Desde el entorno de Karina Milei y los Menem (Lule y Martín) responden que eso no ocurrirá. Si Bullrich desea ser considerada candidata a vicepresidenta, debería resignar sus ambiciones de autonomía.
En público, el Gobierno retrocedió con los recortes en discapacidad, pero en privado presiona para mantenerlos. Legisladores macristas, radicales aliados y Bullrich advirtieron que no pasará en el Congreso.
Milei expuso en Nueva York que recién en 2028, si es reelecto, se verán los frutos de su plan. También afirmó que los expulsados del Estado han aumentado la tasa de empleo porque se fueron a la informalidad. El ministro de Economía, Luis Caputo, había dicho que ya se disfrutaría de los beneficios del éxito en estos 18 meses finales del gobierno. Los resultados difundidos de crecimiento y empleo muestran otra cosa.
Bullrich pide rectificaciones sin afectar el núcleo de la política económica. La diferenciación de Bullrich y la aparición de José Luis Manzano junto a Kicillof en Nueva York son señales de fisuras en el relato oficialista.
