El acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y Singapur entró en vigencia. El mercado asiático importó bienes por US$503.736 millones en 2025. Las exportaciones argentinas a ese destino alcanzaron US$44,3 millones el año pasado.
El acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y Singapur entró en vigencia. La medida fue aprobada por la Ley 27.819 y promulgada este martes. El convenio establece un marco de acceso preferencial para los productos originarios del Mercosur.
Singapur tiene unos 6 millones de habitantes. En 2025 importó bienes por US$503.736 millones y fue el 16° mayor importador del mundo. Para la Argentina, el vínculo comercial es marginal: las exportaciones totales al país asiático llegaron a US$44,3 millones el año pasado, después de haber alcanzado US$117,2 millones en 2024.
Gustavo Scarpetta, experto en comercio internacional, declaró: «Singapur es uno de los mayores importadores mundiales, y compran todo el alimento que consumen, como su poder adquisitivo es altísimo, hay que apuntar con bienes de alto valor agregado. Es una inmensa oportunidad para el campo y la agroindustria».
La participación argentina en las compras de Singapur es de 0,01%. En los envíos predominan los alimentos y productos agroindustriales: carne vacuna, pescado, calamar, pollo, vino, frutas y aceite esencial de limón.
El nuevo acuerdo comercial establece un marco de acceso preferencial. La reducción de aranceles no garantiza por sí misma nuevas ventas. Para el agro argentino, el desafío estará en las habilitaciones sanitarias, la logística, la continuidad de abastecimiento y la construcción de relaciones comerciales con importadores y distribuidores.
El informe de la consultora Cien, de Scarpetta, indica que la carne aparece entre las principales oportunidades. La Argentina ya exporta carne bovina deshuesada fresca o refrigerada a Singapur. En 2025 exportó por ese concepto US$4,66 millones, 17% más en la comparación interanual. También vendió US$830.000 en despojos bovinos congelados.
El potencial identificado por el International Trade Centre (ITC) ubica a la carne bovina congelada entre los productos con mayor margen para ampliar las ventas, con una brecha cercana a los US$8 millones. La ventaja para los frigoríficos argentinos es que ya hay contactos comerciales, conocimiento del mercado y una oferta ganadera con capacidad para abastecer segmentos de mayor valor.
El vino es otra posibilidad. La Argentina exportó a Singapur US$1,54 millones en vino fraccionado durante 2025, cifra que implicó una caída respecto de los US$3,03 millones de 2023. El mapa de oportunidades del ITC estima un potencial cercano a los US$7 millones.
En lácteos, la leche en polvo aparece como otro producto con margen de crecimiento. El potencial estimado ronda los US$4 millones. La Argentina cuenta con escala productiva y experiencia exportadora, pero deberá competir con proveedores internacionales que ya tienen relaciones consolidadas con compradores asiáticos.
También hay oportunidades para productos agrícolas que hoy prácticamente no forman parte de la relación bilateral. Trigo, malta, aceites de girasol y soja, subproductos de la soja, grasas animales, miel, peras, membrillos y cerezas, entre otros, aparecen dentro de una agenda de diversificación posible. En frutas, la contraestación argentina puede ser un atributo comercial, especialmente en productos premium y en aquellos que puedan llegar con una cadena de frío eficiente.
El aceite esencial de limón constituye uno de los ejemplos más concretos. La Argentina comenzó a registrar ventas relevantes en 2025, por US$1,11 millones sobre los US$9,24 millones importados por el país asiático.
El oro y los productos químicos también aparecen entre las mayores oportunidades cuantitativas identificadas por el ITC, aunque requieren una estrategia diferente y no necesariamente forman parte de la agenda tradicional del campo.
Singapur puede funcionar como plataforma de entrada al sudeste asiático. Es un centro logístico, financiero y comercial desde el cual empresas internacionales operan hacia otros mercados de la región. Una exportación argentina a Singapur no necesariamente debería pensarse como una venta destinada exclusivamente a sus 6 millones de habitantes: puede ser el primer paso para desarrollar distribuidores, socios comerciales y canales regionales.
