La empresa Cosmos 3D propone producir paredes en serie dentro de una nave industrial y luego trasladarlas a la obra. Según el importador, el sistema reduce entre 30% y 40% los costos frente a la construcción tradicional.
Una impresora 3D de origen español, denominada Cosmos 3D, busca ingresar al mercado argentino con un sistema que fabrica los muros de una vivienda de aproximadamente 120 m² en 48 horas, según informó Adrián Posadas, emprendedor tecnológico que impulsa su llegada al país.
El equipo produce las paredes en serie dentro de una nave industrial y luego las traslada a la obra. «Este sistema trabaja en un ambiente controlado haciendo muros en serie para luego llevarlos al proyecto», declaró Posadas.
Funcionamiento de la máquina
El proceso comienza con la carga del diseño digital de la estructura en el equipo. Luego, la máquina deposita capas sucesivas de una mezcla cementicia hasta formar la pared. La producción se realiza bajo techo, en un espacio controlado, y una vez terminadas las piezas se dejan fraguar antes de transportarlas al sitio de construcción.
Según Posadas, la máquina no necesita trasladarse de lote en lote; lo que viaja son las paredes. «Es como un Lego», ejemplificó. Los paneles pueden fabricarse con cámaras interiores para el paso posterior de instalaciones eléctricas y sanitarias, además de materiales de aislación.
El tiempo de fraguado del material depende de la mezcla y los aditivos utilizados y puede demandar entre dos semanas y un mes. Una vez que las piezas alcanzan la resistencia necesaria, comienza el montaje. Si la platea está terminada y existe una logística coordinada para techo e instalaciones, el ensamblaje puede acelerarse. Posadas tomó como referencia experiencias en Brasil, donde una vivienda puede ensamblarse en aproximadamente una semana con la cadena organizada.
De acuerdo con la empresa, el sistema permitiría reducir hasta un 60% el tiempo total de construcción frente a un método tradicional, dependiendo del proyecto. El ahorro inicial podría ubicarse entre 30% y 40% frente al costo de una construcción tradicional, aunque el número depende de la escala, la logística, los proveedores y las terminaciones. «La idea es tener el metro cuadrado terminado por debajo de los US$1000», afirmó Posadas.
Requerimientos y comercialización
El equipo que se busca comercializar en Argentina tiene un valor aproximado de US$800.000, sin impuestos aduaneros, y el plazo previsto desde la compra hasta su llegada al país es de tres a cuatro meses.
Para ponerlo en funcionamiento, Posadas resumió: «Una nave que por lo menos tenga 200 m² para dejar trabajar la máquina, un lugar donde fragüen los muros, trifásica y dos personas. Por turno, con eso ya está». El desembarco contempla instalación de equipos, capacitación y soporte técnico local. Técnicos acompañarán durante aproximadamente 10 días la puesta en marcha inicial.
Además de la vivienda residencial, Posadas mencionó como mercados potenciales los desarrollos residenciales de escala, la vivienda social, la minería y las naves industriales. Según el importador, en Brasil el sistema ya se utiliza para producir viviendas a escala, mientras que en Canadá, Chile, España, Portugal y Turquía se emplea en proyectos que incluyen casas premium, centros comerciales, desarrollo de materiales y mobiliario urbano.
Respecto de la duración de una casa impresa, la empresa sostiene que el mortero utilizado alcanza resistencias comparables o superiores a las del hormigón convencional y que la vida útil proyectada supera los 50 años, con el mantenimiento habitual de cualquier construcción.
