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Italia enfrenta emergencia hídrica: el río Po registra mínimos récord y Suiza aumenta el envío de agua

La sequía en Italia llevó al río Po y al lago Maggiore a niveles críticos, afectó el suministro de agua potable en decenas de municipios y golpeó la producción agrícola del norte. Suiza acordó incrementar temporalmente las descargas de agua desde el lago de Lugano.

ROMA.- Italia enfrenta una emergencia hídrica tras semanas de calor extremo y lluvias escasas. El río Po y el lago Maggiore alcanzaron niveles críticos, lo que presiona el suministro de agua potable en decenas de municipios y afecta la actividad agrícola en el norte del país.

Ante esta situación, Suiza decidió aumentar temporalmente las descargas de agua desde el lago de Lugano hacia el lago Maggiore. La medida, acordada con las autoridades italianas, incrementa el caudal de tres a ocho metros cúbicos por segundo para sostener el nivel del lago y garantizar el suministro para los arrozales de Lombardía y Piamonte.

El lago Maggiore, compartido por ambos países, se encuentra en condiciones de sequía extrema. En julio, la Autoridad de la Cuenca del Po advirtió que se acercaba a su nivel operativo mínimo. El caudal del Po en Cremona alcanzó un mínimo récord para la época del año.

La falta de agua afecta también a la población. A mediados de julio, cerca de 100 municipios de Piamonte aprobaron restricciones al consumo. En alrededor de 50 localidades, con unos 25.000 habitantes, camiones cisterna reforzaron los depósitos de agua potable. En Lombardía, otros 50 municipios registraron dificultades y 17 dependían de cisternas; en la región de Marcas, la cifra llegaba a 32.

Los recursos hídricos superficiales de Piamonte se ubicaron 37% por debajo del promedio estacional, y varias estaciones registraron faltantes superiores al 40%. En Isola Sant’Antonio, el caudal medio del Po fue de 62 metros cúbicos por segundo, un 75% menos que su valor histórico de referencia.

La crisis afecta especialmente a la producción de arroz. Italia es el mayor productor de Europa, con unas 235.000 hectáreas sembradas en 2025, y más del 80% se concentra en las provincias de Pavia, Vercelli y Novara. Unos 3.500 establecimientos dependen del sistema hídrico del Po y de los lagos alpinos.

Los consorcios de riego implementaron un sistema de rotación: distintas zonas reciben agua en semanas alternadas. Algunos productores sacrificaron parcelas enteras para concentrar el recurso en parte de sus campos. En Pavia, la asociación agrícola Confagricoltura calcula que las pérdidas del sector arrocero podrían superar los 100 millones de euros.

Las olas de calor agravan el problema. Junio dejó en Piamonte temperaturas unos 3,5°C por encima de la media. A comienzos de agosto, el Ministerio de Salud colocó por primera vez este año a las 27 ciudades de su sistema nacional de vigilancia bajo alerta roja simultánea.

La sequía obliga a decidir qué sector recibe el recurso escaso. Los arrozales requieren grandes volúmenes de agua durante el verano, pero la misma debe abastecer hogares, mantener caudales mínimos, proteger ecosistemas y atender usos industriales y energéticos. En el delta del Po, el bajo caudal eleva el riesgo de que el agua salada del Adriático penetre tierra adentro.

Las autoridades de gestión hídrica analizan nuevos reservorios, almacenamiento de agua bajo los campos y la recuperación de prácticas como la inundación invernal de arrozales. Estas soluciones requieren tiempo, mientras el norte italiano enfrenta un verano con cada metro cúbico de agua considerado estratégico.

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