Un estudiante de décimo grado fue retenido en el Instituto José Dolores Moscote, en Panamá, después de que personal de disciplina encontrara un arma de fuego entre sus pertenencias durante una requisa sorpresa. El hecho ocurrió en el turno matutino y provocó la suspensión de clases en ambos turnos.
La violencia continúa golpeando a las escuelas panameñas en un año marcado por agresiones, ataques con armas blancas y episodios con disparos protagonizados por menores de edad.
El caso más reciente ocurrió en el Instituto José Dolores Moscote, donde un estudiante de décimo grado fue retenido después de que personal de disciplina encontrara un arma de fuego entre sus pertenencias durante una requisa sorpresa.
El hallazgo, ocurrido durante el turno matutino, obligó a activar inmediatamente los protocolos de seguridad y provocó la suspensión de las clases durante el resto de la jornada, tanto en el turno de la mañana como en el vespertino.
Unidades de la Policía de Niñez y Adolescencia trasladaron al menor a la Fiscalía, donde se abrió una investigación para determinar la procedencia del arma y cómo logró introducirla al centro educativo.
El adolescente cursa décimo grado del Bachillerato en Turismo. La directora del plantel, Saby Ortíz, explicó que la inspección forma parte de las requisas sorpresa que realiza periódicamente el personal de disciplina como medida preventiva.
Una vez localizada el arma, las autoridades escolares dieron aviso inmediatamente a la Policía de Niñez y Adolescencia.
Ortíz precisó que se trató de un solo estudiante y que durante la inspección únicamente fue decomisada un arma de fuego. También desmintió versiones difundidas en redes sociales que hablaban de otros alumnos involucrados y del supuesto hallazgo de drogas.
La directora aseguró que no fueron encontradas sustancias ilícitas dentro del colegio durante el procedimiento.
Hasta el momento, no se ha informado públicamente qué tipo de arma portaba el estudiante, si estaba cargada ni cómo llegó a sus manos. Los docentes que participaron en la requisa acudieron a la Fiscalía para rendir declaración, mientras las autoridades continúan las diligencias para esclarecer las circunstancias del incidente.
Al colegio también acudieron agentes del Grupo Lince. El Instituto José Dolores Moscote, ubicado en Parque Lefevre, cuenta con una matrícula de 3.285 estudiantes distribuidos entre los turnos matutino y vespertino, por lo que las autoridades educativas buscan reforzar los controles de seguridad ante la dimensión de su población estudiantil.
La Comisión de Disciplina evaluará nuevas estrategias preventivas y la dirección reiteró al Ministerio de Educación (Meduca) la necesidad de instalar cámaras de videovigilancia dentro del plantel.
La directora regional de Panamá Centro, Mireya Pino, consideró que las requisas preventivas deberían realizarse en todos los centros educativos ante los incidentes registrados recientemente.
El hallazgo del arma ocurre después de varios episodios graves de violencia registrados durante este año en escuelas panameñas. Uno de los más recientes ocurrió en el Centro Educativo José María Barranco, en La Chorrera, donde tres estudiantes fueron expulsadas por una golpiza contra una adolescente de 15 años ocurrida el 25 de junio.
La víctima recibió golpes en el cuello, la cabeza y el pecho y permaneció aproximadamente un mes hospitalizada en el Nicolás A. Solano.
Sus familiares denunciaron el caso ante la Fiscalía y el Meduca inició gestiones para trasladarla, junto con su hermana, a otro plantel donde puedan continuar sus estudios en condiciones de seguridad.
Colón también ha registrado varios episodios. Dos adolescentes de 15 y 16 años fueron enviados a detención provisional en junio por ataques con arma blanca ocurridos con apenas tres días de diferencia.
El primero se registró el 16 de junio y el segundo el día 19. Ambos fueron imputados por tentativa de homicidio.
Posteriormente, otro estudiante resultó herido con un objeto punzocortante dentro del colegio José Guardia Vega. Meses antes, el 4 de marzo, un adolescente de 16 años presuntamente realizó múltiples disparos contra un menor de 14 años en los alrededores de un centro educativo de Puerto Escondido, quien tuvo que ser hospitalizado.
Otro episodio ocurrió el 27 de abril cerca de una escuela pública de Las Trancas, en San Miguelito, cuando un adolescente de 16 años realizó varios disparos y causó heridas a un conductor y a un estudiante. El menor también disparó contra agentes de la Policía antes de ser capturado, según las autoridades.
Los incidentes coinciden con un aumento de los procesos relacionados con adolescentes. Entre enero y mayo de 2026, las Fiscalías Superiores de Adolescentes recibieron 1.998 denuncias por delitos presuntamente cometidos por menores, un incremento del 21% respecto del mismo periodo de 2025. Los delitos contra la vida y la integridad personal aumentaron todavía más: 40,9% en ese periodo.
Ante este escenario, el Meduca ha insistido en reforzar la vigilancia, los gabinetes psicopedagógicos y la participación de los padres en la prevención de conductas violentas.
El hallazgo en el José Dolores Moscote vuelve a poner el problema en primer plano y abre ahora otra interrogante: cómo un estudiante logró ingresar armado a uno de los planteles públicos con mayor matrícula de la capital panameña.
