La farmacéutica Bristol Myers Squibb, en alianza con NVIDIA, inició la construcción de un clúster de cómputo que estará operativo en enero de 2027 y será alojado por Equinix.
La farmacéutica Bristol Myers Squibb (BMS), en alianza con NVIDIA, comenzó la construcción de la supercomputadora de inteligencia artificial más grande del sector farmacéutico. El clúster de cómputo estará completamente operativo en enero de 2027 y será alojado por Equinix bajo un acuerdo de co-ubicación, según informaron las compañías.
La implementación de supercomputadoras de alto rendimiento se ha convertido en un pilar estratégico para el desarrollo de nuevos medicamentos. La capacidad computacional permite a BMS desarrollar sus propias soluciones de IA para acelerar la búsqueda de compuestos y moléculas.
Las autoridades de Bristol Myers Squibb sostienen que la potencia de cómputo es tan relevante para la investigación como los laboratorios tradicionales. A diferencia de las tecnológicas de Silicon Valley, muchas farmacéuticas han optado por adquirir su propia infraestructura en vez de alquilarla, reduciendo así la dependencia de proveedores externos y los costos asociados al uso por demanda.
Mientras las unidades de procesamiento de NVIDIA continúan siendo altamente solicitadas y actualizadas, la decisión de comprar en vez de alquilar puede parecer poco intuitiva. Sin embargo, el cálculo de BMS mostró que reservar capacidad de cómputo a través de terceros solo daba acceso a chips de generaciones anteriores, mientras que la compra directa ofrecía equipos de última tecnología a un costo menor en el largo plazo.
Esta tendencia a la adquisición propia también se observa en otras farmacéuticas como Eli Lilly y Roche, quienes concretaron compras similares en octubre de 2025 y marzo de 2026, respectivamente. BMS ya había colaborado con NVIDIA durante tres años instalando el sistema DGX SuperPOD para sus actividades de investigación y desarrollo.
Mientras Eli Lilly equiparó la compra de infraestructura a disponer de una cantidad “casi infinita” de tokens, BMS mantiene una posición más cautelosa y se concentra en optimizar recursos sin descartar la posibilidad de alquilar capacidad extra en el futuro. Un argumento clave es que, al ser dueña de la infraestructura, la empresa garantiza que su información científica y propiedad intelectual permanezcan bajo control exclusivo.
La supercomputadora de BMS está basada en el sistema NVIDIA DGX SuperPOD, equipado con las unidades DGX Vera Rubin NVL72. Según datos ofrecidos por la compañía, se trata de la infraestructura más potente de NVIDIA de uso exclusivo en la industria de ciencias de la vida.
El nuevo sistema entregará un rendimiento diez veces superior por megavatio frente a la infraestructura que reemplaza. Además, permitirá a los investigadores acceder a la BioNeMo Agent Toolkit de NVIDIA, que posibilita ejecutar predicciones, entrenar modelos de IA y gestionar flujos de trabajo a lo largo de toda la cadena de descubrimiento de medicamentos.
Greg Meyers, director digital y de tecnología de Bristol Myers Squibb, afirmó en un comunicado: “BMS ha apostado deliberadamente por la IA y ya comenzamos a ver resultados en nuestra cartera y operaciones”. Meyers agregó que el propósito es traducir la inteligencia artificial en resultados concretos para los pacientes, lo que requiere una infraestructura alineada con esa ambición.
La ampliación de la capacidad computacional posiciona a Bristol Myers Squibb y a sus equipos de investigación a la vanguardia del uso de IA en la industria farmacéutica. La meta de la empresa es desarrollar medicamentos con mayor rapidez y precisión, apoyándose en la infraestructura de última generación que provee NVIDIA y la seguridad de mantener el control sobre sus datos y desarrollos científicos.
