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La comunidad caboverdiana en Argentina: historia, instituciones y el impacto del Mundial 2026

La participación de Cabo Verde en el Mundial 2026 visibilizó a una comunidad migrante en Argentina con más de un siglo de historia, instituciones activas y una identidad cultural que se mantiene a través de la música, la gastronomía y la memoria familiar.

La clasificación de Cabo Verde al Mundial 2026 generó interés en Argentina por la comunidad caboverdiana, que cuenta con más de cien años de presencia en el país. Detrás de la selección que empató ante España y Uruguay, existe una colectividad afrodescendiente con instituciones propias en Dock Sud y Ensenada, entre otras localidades portuarias.

La migración caboverdiana hacia Argentina comenzó a fines del siglo XIX y principios del XX, impulsada por sequías, dificultades económicas y el desinterés de la administración colonial portuguesa. Muchos llegaron como navegantes y se asentaron en zonas portuarias como Dock Sud, Ensenada, Berisso, Mar del Plata y Bahía Blanca.

Javier Andrigo, presidente de la Sociedad de Socorros Mutuos Unión Caboverdeana de Dock Sud, explicó que el archipiélago está compuesto por 10 islas, ubicado a 500 kilómetros de Dakar, Senegal. Señaló que fue un punto estratégico para Portugal durante el comercio de personas esclavizadas. El idioma oficial es el portugués, aunque en la vida cotidiana se habla criol, una mezcla de portugués con palabras de origen africano. “Somos una mezcla de portugueses y los esclavos que quedaron en las islas”, afirmó.

Las instituciones caboverdianas nacieron para brindar apoyo económico, sanitario y comunitario a los recién llegados. La Asociación Caboverdeana de Ensenada fue fundada en 1927, y la Sociedad de Socorros Mutuos Unión Caboverdeana en 1932. Ambas son consideradas dos de las asociaciones afrodescendientes más antiguas del país aún activas.

Santiago Sosa Monteiro, presidente de la entidad de Ensenada, indicó que la sociedad se originó por la unión de caballeros de la zona que necesitaban un lugar de encuentro. En Dock Sud, la institución se formó tras la muerte de un caboverdiano sin familia en Argentina: sus paisanos hicieron una colecta para enterrarlo y decidieron organizar una mutual. Andrigo sostuvo: “Nosotros somos una mutual, nacimos como mutual y seguimos siendo mutual”.

A partir del retorno democrático en 1983, el objetivo principal de las asociaciones pasó a ser preservar y difundir la cultura caboverdiana. Andrigo afirmó que esto incluye “luchar contra el racismo en todas sus formas”. Sosa Monteiro describió actividades como comidas típicas (cachupa), danzas, música y fechas conmemorativas. La asociación participa desde hace 26 años en la Fiesta Provincial del Inmigrante y organiza eventos por el Día de África, el Día de la Independencia de Cabo Verde, carnavales y San Juan.

Se estima que alrededor de 8.000 caboverdianos llegaron a Argentina y que hoy hay cerca de 30.000 personas entre migrantes y descendientes. La cifra es difícil de precisar porque, antes de la independencia de 1975, muchos ingresaron registrados como portugueses.

El Mundial 2026 cambió la visibilidad de la comunidad. El empate ante España, segunda selección del ranking FIFA, y la igualdad frente a Uruguay convirtieron a Cabo Verde en una de las historias más comentadas del torneo. Sosa Monteiro declaró: “Que Cabo Verde esté disputando el Mundial es un placer histórico en la vida de la Nación caboverdiana. Se vive con muchísima emoción, con nervios, con ansiedad”. Andrigo comparó este momento con la independencia de 1975: “Es un hito en la historia de Cabo Verde estar participando en el mundial”.

La selección caboverdiana creció gracias a la identificación de futbolistas nacidos fuera de las islas, pero con raíces familiares en el archipiélago. Andrigo explicó: “La mitad del plantel no juega en Cabo Verde y juegan en ligas menores. Y no son caboverdianos nativos, sino que el padre o el abuelo era caboverdiano”. Señaló que la federación realizó “un trabajo enorme” para rastrear descendientes, nacionalizarlos y convocarlos.

La diáspora caboverdiana se estima en más de 2.000.000 de personas. Andrigo indicó que “la diáspora es la isla número 11”. En Argentina, los vínculos familiares e institucionales nunca se cortaron. “Los vínculos entre Cabo Verde y Argentina vienen no de ahora, sino que vienen desde hace años”, remarcó.

La participación mundialista produjo un efecto inmediato: más consultas, más seguidores en redes sociales y más personas acercándose a conocer la colectividad. Sosa Monteiro aseguró: “Claramente el mundial cambia todo”. Andrigo agregó que la visibilidad alcanzó al país y a toda la dispersión: “Hoy ya eso no lo tenés que hacer, porque por lo menos ya saben dónde queda”.

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