El monumento a la infanta Isabel de Borbón, conocido como ‘La Chata’, apareció este martes con pintadas verdes y un brazo fracturado en el Parque del Oeste de Madrid. Las autoridades locales condenaron el hecho y anunciaron que la restauración llevará varios meses.
El monumento a la infanta Isabel de Borbón, conocido popularmente como ‘La Chata’, sufrió daños considerables tras un acto vandálico ocurrido en el Parque del Oeste de Madrid. La escultura apareció este martes con mensajes pintados en verde, entre los que destacaba la frase ‘Fake Queen’, y uno de sus brazos fracturado.
Tras recibir la alerta de la Policía Municipal, los equipos de limpieza y restauración de la Dirección General de Patrimonio Cultural y Paisaje Urbano acudieron al lugar para evaluar el alcance de los destrozos. La delegada de Cultura, Turismo y Deporte del Ayuntamiento de Madrid, Marta Rivera de la Cruz, afirmó a través de la red social X: ‘Por desgracia, los vándalos existen, y sólo podemos trabajar para paliar sus desmadres’.
Desde el Área implicada, la condena es ‘de manera rotunda’ y se informó que las labores de restauración de la estatua se prolongarán ‘durante varios meses’. El objetivo, señalaron, es asegurar ‘una actuación rigurosa y respetuosa con las características originales de la obra’ tras lo que consideran un ‘ataque injustificable contra el patrimonio cultural de todos los madrileños’.
El monumento a la infanta Isabel de Borbón (1851-1931), hija de Isabel II, ocupa un lugar destacado en el paseo del Pintor Rosales. La escultura, promovida en la década de 1950 para conmemorar el centenario de su nacimiento y concluida en abril de 1955 tras dos años de obras, muestra a la homenajeada saludando a una florista y a un castizo con capa, figuras tradicionales de Madrid.
‘Se instaló el monumento cercano a una de las entradas al Parque del Oeste que había al final de la calle Quintana, vía en la que se hallaba el palacio de la infanta, que aún se conserva. La parte trasera del monumento se concibió como un balcón-mirador elevado, que hoy no es visitable al hallarse cercado el acceso, pues el crecimiento del arbolado del parque cegó las vistas anulando su función primigenia’, explicaron desde el Ayuntamiento.
Esta obra, realizada en piedra caliza y de titularidad municipal, ha sido objeto de varias intervenciones de conservación. Una actuación relevante tuvo lugar en 2017, cuando se repararon elementos deteriorados y se reconstruyó documentadamente parte de una mano de la figura principal, además de trabajos en el vallado perimetral. En esta nueva ocasión, las autoridades insistieron en que la recuperación será ‘rigurosa y respetuosa’, subrayando la importancia de preservar el patrimonio común.
Las autoridades locales también confirmaron la desaparición del busto de Paul P. Harris, fundador del Rotary Club, que se encontraba en las inmediaciones y fue donado al municipio en 1983 por esta asociación ciudadana con finalidad comercial y filantrópica ‘que desarrolla programas especiales de apoyo a la juventud, de promoción de la mujer, y por la paz y el desarrollo de los países’.
