Colombia enfrenta el riesgo de que Estados Unidos imponga aranceles a sus exportaciones si no demuestra controles efectivos contra el trabajo forzoso en sus cadenas productivas. La advertencia fue realizada por la presidenta ejecutiva de la Cámara Colombo Americana, María Claudia Lacouture.
Colombia enfrenta el riesgo de que Estados Unidos imponga aranceles a sus exportaciones por una revisión enfocada en el control del trabajo forzoso en las cadenas productivas internacionales. La advertencia, hecha por la presidenta ejecutiva de la Cámara Colombo Americana, María Claudia Lacouture, señala que la posible medida afectaría el acceso de productos colombianos al principal destino comercial del país y exige una reacción oficial en los próximos días.
Colombia puede estar sujeta a nuevos aranceles estadounidenses si no demuestra controles efectivos para prevenir el trabajo forzoso en bienes que exporta. El potencial castigo podría disminuir la competitividad del país en el mercado internacional, poner en riesgo empleos y obligar al Gobierno a implementar cambios regulatorios urgentes en un plazo muy corto.
La revisión de Estados Unidos se articula en la Sección 301 de su normativa comercial y comprende a 60 naciones, incluida Colombia, con el objetivo de auditar si existen controles efectivos frente al trabajo forzoso en la cadena de suministro de bienes importados.
Si las autoridades estadounidenses confirman deficiencias, Colombia quedaría expuesta a la imposición de aranceles en bienes de exportación, algo que reduciría su capacidad de competir con otros países de la región y generaría impactos negativos en sectores clave. “Estados Unidos puede establecer unos aranceles a exportaciones de ciertos productos colombianos. Eso sería realmente preocupante porque puede quitarle competitividad a Colombia”, advirtió la presidenta ejecutiva de la Cámara de Comercio Colombo Americana.
El plazo es claro: antes del 6 de julio de 2024, Colombia debe acreditar que dispone de mecanismos sólidos para evitar que productos hechos bajo condiciones de trabajo forzoso entren en la cadena exportadora y lleguen al mercado estadounidense.
La magnitud del riesgo está vinculada al seguimiento de la cadena productiva. Un artículo confeccionado en Colombia, pero elaborado con insumos provenientes de un país bajo sospecha por trabajo forzoso, podría perder el acceso preferencial a Estados Unidos y enfrentar aranceles adicionales.
Lacouture lo explicó de forma simple: si una camisa hecha en Colombia utiliza tela importada de un país señalado, el producto local podría ser objeto de sanciones. “El producto podría quedar bajo revisión por su origen en la cadena productiva”, dijo.
El contexto genera preocupación entre empresarios que dependen del mercado estadounidense y plantea nuevos retos para quienes exportan desde Colombia, poniendo en entredicho la viabilidad de numerosas empresas orientadas al extranjero.
Para evitar las sanciones, Colombia tendrá que tomar decisiones regulatorias antes del 6 de julio. “Colombia tiene hasta el 6 de julio para presentar acciones contundentes que le permita a Estados Unidos entender que Colombia tiene controles frente al trabajo forzoso”, insistió Lacouture.
La dirigente reclamó la expedición de un decreto que restrinja la importación de materias primas o productos asociados al trabajo forzoso, reforzando así la posición nacional. “Se necesita voluntad política por parte del Gobierno nacional para sacar un decreto que permita establecer acciones que restrinjan la importación de productos con trabajo forzoso”, insistió.
También se exige mejorar los sistemas de vigilancia y trazar el origen de todos los insumos empleados en la industria exportadora. Instituciones como el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA), el Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos (Invima) y la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (Dian) resultan fundamentales para cumplir estos estándares internacionales.
Las autoridades estadounidenses determinan qué regiones o países representan riesgo, de modo que Colombia debe fortalecer sus instituciones e incrementar la transparencia en las operaciones de comercio exterior.
María Claudia Lacouture apuntó también a los desafíos estructurales que afronta la economía colombiana. “Generar facilidad y eficiencia en los procesos de exportación, importación y todo lo que está relacionado con el comercio internacional” resulta esencial, subrayó.
Señaló que es clave aplicar mejoras en procedimientos del ICA, Invima y Dian para reducir el “costo país” que afecta las utilidades de las empresas. “Cada una de ellas tiene procesos para mejorar que faciliten que Colombia pueda reducir ese costo país que sigue pesando”, agregó.
Aspectos como las limitaciones de infraestructura, los altos costos de energía y otros gastos impactan la competitividad exportadora. Para la presidenta ejecutiva de la Cámara de Comercio Colombo Americana, el nuevo gobierno debe “entrar a generar eficiencias y facilidades y productividad para que se pueda exportar más”.
El gremio enfatizó que los ajustes requeridos no dependen solo del sector privado, sino principalmente de políticas regulatorias y apoyos institucionales emanados del sector público para encarar los desafíos globales.
Así las cosas, AmCham Colombia diseñó una hoja de ruta para el periodo 2026-2030, cuyo fin es robustecer las relaciones bilaterales con Estados Unidos y pasar de la simple continuidad a una gestión activa de nuevas oportunidades. “Estamos presentando acciones desde el punto de vista político, desde el punto de vista comercial y también de oportunidades”, indicó Lacouture.
La estrategia fija objetivos conjuntos en diversos ámbitos e impulsa mecanismos diplomáticos para mantener canales abiertos y fortalecer la cooperación entre ambos países. “El reto principal es un gobierno que pueda trabajar dentro de los intereses comunes de los dos países a través de mecanismos diplomáticos”, señaló la dirigente.
Recordó que el vínculo económico entre Colombia y Estados Unidos sostiene uno de los principales motores del empleo en el país. Más de 5 millones de puestos de trabajo dependen de los resultados del intercambio comercial y de las inversiones ligadas a esta relación bilateral.
